Un interesante artículo de Gabriela Mayer

Un interesante artículo de Gabriela Mayer publicado en «El Universal» de Venezuela y en «El País» de Costa Rica.

La capitana Mika es rescatada del olvido en novela de Elsa Osorio

ENTREVISTA Por Gabriela Mayer

Buenos Aires, 8 ago (dpa) – La única mujer al mando de tropas republicanas durante la Guerra Civil española fue la argentina Micaela Etchebéhère, pero su historia quedó sumergida en el olvido. Ahora la escritora Elsa Osorio recupera la figura de esta temeraria capitana del POUM en su última novela, «Mika», apoyándose en documentos históricos.

«Yo tenía como una obsesión por que la memoria de esta mujer saliera a la luz con su nombre y apellido», confiesa Osorio sobre su compatriota Mika (1902-1992), amiga de André Breton, Julio Cortázar, Alfonsina Storni y Copi.

Osorio se enteró hace 25 años de la existencia de esta revolucionaria nómade por el escritor Juan José Hernández, quien la había conocido. «Dije ‘qué increíble esta mujer’. Que es lo mismo que dice mucha gente ahora, ‘¿cómo no se conoce?'». Es una mujer que se merece un reconocimiento», manifiesta la autora a dpa.

Seix Barral publicó recientemente «Mika» en Argentina y lo hará en México en octubre, mientras que Siruela editó la novela en España bajo el título «La capitana».

«Pienso que la revolución estuvo siempre en la vida de ella», explica Osorio, quien rastreó minuciosamente los pasos de la mujer nacida en la colonia judía de Moisés Ville como Micaela Feldman. Con apenas 18 años llegó sola a Buenos Aires para estudiar y por esa época conoció a Hipólito Etchebéhère, «el amor para toda la vida». «Y hacen casi votos, como si fueran votos religiosos, pero votos de revolución».

«Son gente de acción, van buscando la revolución. Ella llega a España en esa búsqueda», reflexiona Osorio sobre el camino que condujo a la pareja al Berlín previo al ascenso de Hitler, a París y al frente en la Guerra Civil.

La autora de la exitosa novela «A veinte años, Luz» -finalista del Premio Fémina de Francia y traducida a 18 idiomas- indica que su última obra se centra en contar qué factores, tanto en la guerra como anteriormente, hicieron de Mika una capitana que logró mandar desde su condición de mujer.

«Es un mando más horizontal. Ella consultaba, no sabía nada de estrategia militar». Exhibía rasgos de fortaleza ante sus milicianos y al mismo tiempo les daba comida y jarabe para la tos, «siempre preocupada por ese rol típicamente femenino en el sentido de alimentar, abrigar. Ella podía hacer todo y además le salía espontáneamente. Esto debe haber generado un respeto muy especial».

«Hay una constante en ella: que la izquierda esté unida», puntualiza. Graduada como odontóloga en Buenos Aires, Mika -antifascista y antiestalinista- vivió con Hipólito un tiempo en la Patagonia antes de partir hacia Europa, luego de que ambos fueran expulsados del Partido Comunista.

«Otra cosa que me interesó mucho fue la idea de esta militancia culta: para cambiar el mundo tenemos que ser cada vez mejores. Creo que mi admiración se nota demasiado en el libro», se ríe Osorio, quien vivió varios años en España.

Inicialmente a la autora de los libros de cuentos «Ritos Privados», «Reina mugre» y «Callejón con salida» le atrajo el tema, pero no se volcó a investigar. «Cuando fui a Francia me interesó conocerla, pero no sabía dónde vivía, solo que vivía en Saint-Sulpice». Y la buscó, pero el encuentro nunca se produjo.

Años más tarde, Osorio se dedicó a seguir los pasos de Mika e Hipólito por Europa. Buscó sus documentos, testimonios de la época y entrevistó a sus amigos y milicianos sobrevivientes del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). «Fui a Amsterdam, a París, investigué por todos lados. Cuando dejaba la historia, algo pasaba en mi vida que la historia me encontraba a mí».

Hallar los papeles de la pareja se convirtió en una obsesión y no cejó hasta dar con ellos: los atesoraba en la capital francesa el amigo de Mika Guy Prévan. «Hablé con él muchísimas veces. Incluso me permitió llevar los cuadernos a Madrid, las cartas entre ellos. Después se los volví a llevar, ya éramos como amigos». «Sin él no hubiera podido escribir este libro», manifiesta su gratitud. Y luego se lamenta: los escritos están desde hace años en una biblioteca de Buenos Aires y no pueden ser consultados.

Durante su exhaustiva investigación, Osorio descubrió que algunos historiadores sostenían equivocadamente que Mika había sido capturada por una patrulla franquista. «Y ella en realidad estuvo presa por la República, por el mismo bando donde luchó».

La novela refiere también episodios sueltos en su vida, por ejemplo cómo acompañó las barricadas en mayo del ’68 en Francia o su posición crítica ante la guerra de Malvinas, que compartió con Cortázar. «Es simplemente para contar que esta mujer fue coherente hasta que se murió a los 90 años».

Osorio regresó recientemente a España para presentar la novela. «Vi muchísima gente realmente preocupada por la memoria histórica, hablando de lo que no hablaban. He visto lo que no vi en años anteriores, la gente por la calle defendiendo a (Baltasar) Garzón, que es una manera de defender el derecho a la memoria. Eso, a pesar de lo mal que está España, lo veo mucho mejor», analiza.

«Me resultó difícil meterme en la guerra, me cansé como si hubiera estado en la batalla», sonríe la escritora que ganó el desafío de reconstruir desde la literatura a una de las grandes olvidadas por la historia.

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