Nelson Calderón – El abacero

Nelson Calderón es colombiano y vive en Madrid.  Su amor por la narrativa lo llevó de la arquitectura a ser uno de los más destacados narradores orales. Escribió varios libros, el último “El comprador de soledades”. Formó parte esencial de mi taller en Madrid, y ahora seguimos a la distancia. Aquí un “cuentico” : El abacero.

El abacero

Le daba un poco igual que el hombre evaluado tuviera una cicatriz que le cruzara el rostro de frente a mentón, o que un mostacho molestara en el momento de un tórrido beso, pero lo de las manos era algo que no podía pasar por alto, por eso, cuando entró en la tienda y sus ojos se instalaron en las manos del tendero,  lo supo.

En ese momento, el hombre, que acababa de despachar el pedido de un cliente,  apoyó sus manos sobre el mostrador a la espera de la petición del siguiente de la cola. Pero no las puso y ya está, no, lo hizo como si estuviera acariciando la fina estructura de un piano. Eran pulcras, con las uñas de un rosado brillante, que sólo se veía interrumpido por la blancura de una cutícula alegre. Las arruguitas de las falanges eran pequeños mares embravecidos detenidos en el tiempo. El único defecto era un corte en el nudillo del dedo índice derecho que le daba un matiz de  coquetería aventurera.

Una vez el cliente dijo lo que necesitaba, aquellas manos alzaron el vuelo como dos pájaros armoniosos que se dejaban llevar ante el empuje de un viento inesperado. Cogieron un bote de café de la estantería y lo posaron sobre el mostrador, luego volvieron a despegar, pero esta vez eran dos aves resueltas que levantaron del suelo un saco de patatas.

Estuvo mirándolas durante tres clientes. A cada venta satisfecha  aquel hombre estaba más cerca.

¿Qué quiere señorita?

Ella lo miró a los ojos y suavemente dejó que sus manos tomaran las de él. Con certeza le dijo:

A usted.

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