El instante eterno – Virginia Gallo

Virginia Gallo es guionista, traductora y escribe literatura infantil.  Su colección “Con cuál va” está en proceso de edición. El cuento que publicamos responde a una consigna que surge de la lectura del cuento de Borges: “El milagro secreto”, que trabajamos en el Taller de técnicas y estrategias narrativa.
.

El instante eterno

……Carolina Parra pasó el último mes planificando cada detalle de lo que debía ocurrir durante las próximas dos semanas, mientras ella paseara por La Bohemia con Ariel. A lo largo de ese proceso, vivió distintas versiones de este momento. Con cierto pesar, reconoce ahora que la realidad supera a la ficción, por mucho que se la trabaje.
……En el preciso instante en que su corazón se detenía, repitió El milagro secreto, textual, como si lo hubiera leído recién. Y pensó que eso necesitaba, que dios operara para ella un milagro secreto, unas horas nomás había pedido, y unas horas le otorgaba su omnipotencia.
……No llega a mirar a todos a su alrededor, pero puede sentirlos. Sabe dónde están parados, esto le permite reconstruir la escena. Recuerda haberse preguntado qué sentiría en un momento así. Asombro nunca se le hubiera ocurrido, sin embargo no sale de su asombro, y no sólo debido a morir a los 37 años, sin ningún síntoma previo y con un reciente e impecable chequeo médico.
……En este instante eterno, ve cómo su madre se acerca dejando caer el cuaderno de tapa araña azul en el que le dejó todas las indicaciones. ¡Cómo se rieron las dos cuando se lo dio! Puede imaginar cómo llorará su mamá cuando lo lea, quizá hoy mismo. Ni Carolina, que tan obsesivamente escribió cada dato, hubiera podido suponer cuán útil resultaría.
……Allí figura el plan exacto para las próximas dos semanas, pero no en Europa, adonde Carolina ya no irá. Lo que ella organizó hasta el último detalle es el cuidado de sus hijos durante su ausencia, desde a qué hora deben despertarlos y cómo vestirlos día por día hasta qué leerles cada noche. Catorce cuentos elegidos puntillosamente podrán repetirse algunas veces. Pero ¿qué les leerán en las vacaciones que pueden acostarse más tarde? ¿Y cuando empiecen la secundaria? ¿Quién le recomendará a Valen con qué libro consolarse de su primera desilusión amorosa, y a Nico cómo calmarse de las pesadillas, y a Cande cuándo debe empezar a leer sola? Carolina no puede creer haber escrito indicaciones para sólo catorce días, no haber tenido el coraje de prever el poco probable para siempre.
……El trabajo meticuloso hacia la perfecta organización de las vidas de sus hijos durante esas dos semanas se había visto interrumpido por tortuosas imágenes del momento de la separación. No puede contar cuántas veces se despidió de ellos en su mente los días previos. Construía la escena con cuidado. Era fundamental el equilibrio: no quería hacerles creer que no le importaba, tampoco debía transmitirles su angustia. La decisión más difícil fue en qué orden los saludaría. Temía que alguno se sintiera postergado, solía ocurrir entre los hermanos. Aunque por momentos le parecía que el beneficiado no sería el primero sino el último, ya que podría extender el abrazo. Privilegio del que creía iría a gozar la menor, la había imaginado resistiéndose a la separación que intentarían imponer Ariel y su madre.
……Pero no ocurrió así. Nadie debió intervenir para separarlas. Carolina sola le aclaró a su hija que no sería el último beso, que mamá saludaría a sus padres y luego permitiría a Cande acompañar a mamá y papá al remise y allí volverían a abrazarse y besarse.
……Y en esta quietud sorda, con una constante opresión en el pecho, la sangre quieta y caliente, el gesto abruptamente relajado, Carolina se arrepiente de esa promesa que no podrá cumplir. Nunca más un beso a Cande. Ni a ninguno de sus hijos, ni a Ariel, ni a nadie. Nunca más un beso. Y una lágrima le vuelve vidriosa la vista.
……Quiere mirar a Ariel, sabe que está detrás, pero no logra darse vuelta. A él no lo saludó, con él se iba de viaje. El último tiempo le prestó menos atención que nunca. Ni siquiera lo escuchó alguna de las tantas veces que él intentó contarle los planes que hacía para ambos. Total, los próximos días se dedicaría nada más que a ellos, ya lo compensaría. Y ahora es al que más solo deja.
……Se lo imagina entrando a la habitación, sentándose en la cama del lado de Carolina, abrazando su almohada, acariciando su mesa de luz como si en ella se encontrara su alma. Un poco es así. Carolina guarda allí sus libros preferidos, esos que la acompañan hace años, esos que vuelve a leer cada vez que necesita reencontrarse a sí misma.
……Una idea la consuela enormemente. Ariel tomará del pilón Callejón con salida y enseguida se dará cuenta de que es allí, en ese rincón íntimo donde la vio refugiarse tantas veces, y no en la biblioteca del escritorio, donde debe comenzar.
……Imagina a los cuatro juntos, leyendo en voz alta Katilia de Anahí Almasia. Puede ver la sonrisa de Cande con las travesuras de Matu y Flori revoloteando por la casa y escuchar los comentarios de Nico sobre la diversidad, el respeto y la integración. Valen la disfrutará también, pero ella ya está para acceder al humor de Eleonora Garriga. Y de ahí pasará a Graciela Eyheremendy. Suponer a Valen recorriendo los vericuetos de su narrativa poética, como hizo ella a su edad, a Carolina le recuerda que valió la pena.
……A las novelas eróticas de Agustín Reed accederán cuando sean mayores. Enseguida Carolina reconoce que eso intentaría ella si pudiera acompañarlos en el proceso. Pero como ya no debe educarlos, sino sólo desearles lo mejor, esta idea la regocija.
……Sólo le falta decidir cuál de los libros de su mesa de luz es el ideal para que Ariel pueda recurrir a él cada vez que necesite sentirla. Lo encontró: El mejor viaje. Cae al piso al tiempo que se cierran sus ojos, expulsando la lágrima que le nublaba la vista.

2 respuestas a «El instante eterno – Virginia Gallo»

  1. Pese a que no es la primera vez que leo este cuento, no puedo evitar que me produzca esa angustia tan grande que no es más que el vacío que tenemos (casi) todos, el miedo a la muerte, a lo que viene, a lo que se queda. Vir, tu protagonista transmite muy bien esas sensaciones y nos envuelve en su desesperación junto a la narración, cada vez más cargada, hasta ese final, que por suerte, un poco, nos alivia (además del guiño hacia todos nosotros). ¡¡¡Felicitaciones!!!

  2. Este cuento me encanta. Es ese circular entre la vida y la muerte que lo vuelve tan enigmático, tan miles y miles de preguntas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *