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BiblogTecarios – Victor Villapalos – La Capitana

Por 16 junio, 2012 Sin Comentarios

BiblogTecarios – Victor Villapalos – La Capitana – 15.06.12

La Capitana

Mika Feldman de Etchebéhère fue capitana de una compañía de fusileros durante la guerra civil española, seguramente la única mujer con mando militar durante el conflicto; fue revolucionaria, soñadora, viajera y aventurera. Apasionada por sus ideales libertarios, viajó por el mundo en búsqueda de sus sueños y los de su marido, Hipolito Etchebéhère, persiguiendo una vida más justa en una sociedad más libre para todos.  Escribieron, estudiaron, debatieron, pensaron y publicaron, se enfrentaron a la escalada de los fascismos europeos así como al estalinismo más cruel porque decidieron soñar, como decía Rubén Darío, para aventar la llama de sus vidas. Y así fue como viajaron de Argentina a Francia, como lucharon en la Alemania prenazi y cómo se enfrentaron al ejército fascista rebelde en una frágil república española con demasiadas luchas internas e intrigas alentadas por los comisarios comunistas de Stalin.

“Mika podría parecer un personaje de ficción, pero existió. De las aventuras de la Patagonia a los primeros tiempos de la República en Madrid; de los grupos clandestinos de oposición al estalinismo en Francia al convulsionado Berlín donde el nazismo crece peligrosamente, Mika vive junto a su marido Hippolyte la gran aventura intelectual e ideológica del siglo XX. Lo que buscan hace años está en España, en esa guerra que Mika hará suya al mando de una temeraria columna del POUM. Lo ignora todo sobre técnicas y estrategias militares, es extranjera, no está ligada a poder alguno y es mujer. Pero su carisma, su talento para comprender a los otros y tomar decisiones la vuelven indispensable. Son sus mismos milicianos quienes la eligen capitana. Perseguida por los fascistas como «una que manda entre los rojos», acusada por el feroz estalinismo de «desafecta a la República» y acosada por un siniestro agente de la GPU, el conmovedor relato de su vida extraordinaria deja sin aliento al lector.”

Crítica personal:

Existen libros que con leerlos no es suficiente, hay que masticarlos, paladear la sustancia que desprende su relato y degustar todos sus sabores para darse cuenta de las maravillas que encierran. Por eso, cuando leí por primera vez “La Capitana”, de Elsa Osorio, me di cuenta de la grandeza de una historia bien contada, de unos personajes reales que decidieron vivir luchando por sus ideales, que fueron persiguiendo su destino allá por donde el mundo se convulsionaba, allá donde el hombre se estaban inventando a sí mismo de nuevo, donde creyeron que sus ideas serían necesarias para la construcción revolucionaria, precursora de guerras fratricidas como la guerra civil española o la II guerra mundial. Y no les ahuyentó ni el dolor, ni la guerra, ni la enfermedad, ni la muerte.

“Tuvimos la oportunidad de observar, en pocos meses, el efecto tóxico del nazismo, la transformación que sufrió gran parte de la sociedad.”

El libro de Elsa Osorio es un viaje constante, una marcha por diferentes tiempos que saltan de pasado al presente o al revés y que van hilando una historia, en principio, deshecha, construyendo con retales un hilo argumental perfectamente medido. A ello, se une la narración en diversas voces, y un argumento de una realidad fantástica, casi inverosímil, pero cierta, dándose situaciones irreales que sorprenderán al lector, como la batalla de insultos en la trinchera de la Pineda de Húmera o la persecución enfermiza que sufrió Mika por parte de un agente de Stalin.

Hablando con el autor:

Se ve que la novela está muy bien documentada, ¿Por dónde empezó todo ese trabajo de documentación? ¿Cómo planteó esa búsqueda de información?

Entrevisté personas que la habían conocido. Fui haciendo una cadena de contactos, fue difícil porque por la época, cuando llegaba a tener los datos de alguien, varias veces me encontré con que ya había muerto.  Yo sabía que Mika había dejado algunos escritos porque lo leí en sus memorias de la guerra, y alguien me dijo que ella tenía notas sobre la Patagonia. Finalmente di con la persona a quien Mika le había confiado estos documentos, que me permitió leerlos. De un dato pasaba a otros. Recorrí bibliotecas de Francia y Holanda. Seguí las pistas de sus propios escritos en libros, artículos, personas. Conocí todas sus casas, al menos por fuera.

Se han escrito miles de libros sobre la guerra civil española, su conflicto, sus personajes… Hay, incluso, autores de libros o de películas que han llegado a obsesionarse con determinados personales de la contienda, como fue el caso del escritor Carlos García-Alix cuando hizo el documental titulado el Honor de las injurias, sobre la vida del anarquista Felipe Sandoval. ¿Ha llegado a ese grado de obsesión por el personaje de Mika Feldman a la hora de escribir esta novela?

Me obsesioné absolutamente, no sólo con la guerra sino por todo episodio en que supe que había participado. Estuve por supuesto en Siguenza y en Moncloa, busqué afanosamente los campos de batalla. Pasé largo tiempo en París y Berlín. Leí las memorias de Cipriano Mera, porque ella lo nombra. Busqué todo artículo que me permitiera comprender mejor el lugar del POUM. En fin, estoy contenta ahora de volver al siglo XXI en el que vivo.

¿Por qué atrae tanto escribir sobre la guerra civil española? ¿Qué tiene esta guerra que no deja indiferente a nadie?

El pueblo español le hizo frente al fascismo, lo que no logró hacer el pueblo alemán con poderosas organizaciones obreras. En esa guerra se jugaba el destino de todos, por eso supongo que tantas personas vinieron a luchar a España desde distintos países. La formación de las milicias es conmovedora, esa idea del pueblo valiente saliendo a defenderse de los poderosos, desnudo. La guerra de España, al menos en sus primeros tiempos,  es la idea de la revolución en estado puro.

Viendo las experiencias de los personajes embarcados en la aventura que fueron sus vidas, persiguiendo sus sueños de libertad e igualdad para los hombres, ¿hasta qué punto encuentras diferencias con los jóvenes de hoy en día que, bajo numerosas crisis económicas, no tienen ese ímpetu de lucha, esa necesidad de cambiar las cosas?

Yo me hice varias veces la pregunta, mientras escribía esta novela, a quién puede interesarle hoy estas vidas de sacrificio e ideales cuando es todo tan diferente. Sin embargo, en los últimos años, veo que algo está cambiando. Hay movilizaciones interesantes que aún no sabemos adonde pueden llegar porque tienen formas diferentes de las que conocemos. Ese rechazo a los políticos es una manera de hacer política, lo sepan o no. Y yo confío en que estos movimientos sociales crecerán. Ya salir a la calle y discutir cómo resolver los problemas, algunos mecanismos solidarios es dejar de lado ese individualismo atroz, esa indiferencia que caracterizaba hasta hace poco tiempo no sólo la juventud sino la sociedad en general.

 

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