Haciendo memoria – Graciela Eyheremendy

Graciela Eyheremendy  es argentina, psicóloga y escritora, y participa de los talleres en Buenos Aires. En la escritura de Graciela se percibe  una muy interesante  evolución. “Haciendo memoria” fue trabajado  por la autora con las sugerencias de los integrantes del taller, en el marco de los ejercicios de edición. Haciendo Memoria es el primer cuento que sale de nuestro “consejo editorial”. Siguen otros buenos cuentos, ya en las últimas etapas de edición. Felicitaciones a todos. Brindemos. EO
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Haciendo memoria

……El diario de hoy anuncia que la famosa doctora Brenda Muller renunció a la Jefatura del Departamento de Investigación de la Facultad de Medicina de Cambridge, Inglaterra.Dio por concluidos los experimentos sobre la memoria humana que revolucionaron la ciencia para regresar a la clínica y dejar su puesto a nuevos investigadores, tan vasto es nuestro campo científico, declaró la doctora.
……Me siento rara. Es extraño ser la autora de algo que sale en los diarios. Claro que no figuran ni mi nombre, ni algunos experimentos, ni las borrosas circunstancias, ni lo más importante: que lo que nació para estar junto está junto otra vez, que pude volver a unir lo que esa doctora habiá logrado separar por demasiado tiempo, y que estoy feliz.
……Yo tengo un hermano que nació conmigo, somos mellizos. No es fácil explicar que la vida es diferente cuando uno aprende a compartirla a cada rato con alguien de la misma sangre. Se llega a pensar lo mismo, sentir lo mismo, querer lo mismo. Y uno aprende a vivir de a dos el mundo que otros viven de a uno. De chicos, a veces nos peleábamos, pero jamás nos separábamos. Mejor pegarnos y zamarrearnos a golpes que a distancias, a gritos que a indiferencias. Nuestros padres nos trataban de ustedes y Juancho y yo pensábamos en término de nosotros, hasta esa tarde en que andábamos en bicicleta saltando los troncos del parque, jugando carreras y Juancho se cayó. Cuando lo vi tirado sin moverse, creí que se estaba haciendo el muerto para asustarme y le grité que se levantara. Después las lágrimas y un nudo en el estomago me hicieron correr con alma y vida a mi casa. Luego la ambulancia, el hospital, mamá desesperada, papá más callado que nunca. Juancho salió del hospital, pero no quedó bien. Unos sacudones lo sorprendían en cualquier momento. Mis padres y yo entrábamos en crisis cada vez que Juancho entraba en convulsiones. El diagnóstico fue epilepsia intratable y la familia se cubrió con un manto de tristeza y vergüenza. Ya no éramos más normales.
……Un médico aconsejó: lo único que hay para hacer en estos casos es la resección de los lóbulos temporales medios.
……Mi mamá llevaba un papelito en el monedero con estas palabras que repetía cuando algún desprevenido pronunciaba:¿qué le pasó? Entonces ella le tejía una espesa tela de palabras médicas y de otras más humanas. Casi sin darme cuenta, sólo una parte de Juancho siguió siendo mi hermano, mientras que otra pasó a ser un caso clínico, un objeto de estudio de la ciencia médica. Y eso no resultó nada bueno.
……Su nombre fue seccionado como su cerebro, era JM. Lo importante sobre él ya no era que le gustaba el helado de cereza, o jugar a la búsqueda del tesoro, sino que tras la operación, el paciente remite por completo las convulsiones, pero evidencia una amnesia anterógrada persistente. La resonancia muestra lesión en la amígdala, corteza entorinal-parahipocampal y zona anterior del hipocampo. Poco a poco, papeles con estas palabras fueron ocupando su lugar en la habitación, porque rara vez lo dejaban estar en casa, tan ocupados estaban estudiándolo en el hospital, sobre todo luego de que la doctora Brenda Muller se hizo cargo de él.
……De vez en cuando mis padres iban a verla y le preguntaban por la mejoría de Juancho. Estamos haciendo todo lo posible, señores. Este es un  hospital que se hace cargo del mantenimiento de sus casos, así que despreocúpense por la cuestión económica. Siéntanse orgullosos: su hijo está prestando un gran servicio a la ciencia.
……Lo que no se decía era que el servicio no lo estaba prestando, sino que se lo estaban robando. Y que lo que estaban comprendiendo cada vez mejor era porqué Juancho jamás mejoraría. Le habían arrancado la zona del cerebro donde se almacena la mayor parte de la memoria, con lo cual mi hermano no recordaba nada de lo que iba viviendo ni tampoco podía incorporar ningún concepto ni conocimiento nuevo. Se había quedado en el mundo que comprendía a sus 9 añitos con las experiencias que había tenido en él.
……Cuando uno quiere a alguien lo quiere como es. Yo nunca deje de querer a Juancho. Todo lo que deseaba es que pudiera volver a casa y lo dejaran vivir en paz conmigo. Pero no era posible, había un obstáculo que iba en aumento: la fama de la doctora. Gracias a él escribía libros, publicaciones, trabajos científicos, daba conferencias y ganaba premios. Traté de explicarle a Brenda, en el idioma de los sentimientos, de la piedad, de la sensibilidad que mi hermano no era un animal de laboratorio, que lo había encerrado en una jaula de experimentos que no tenía que ver con lo que él quería, que bastante daño le había ocasionado lo que ella llamaba avances en medicina y que lo dejara vivir en paz. Pero la doctora se transformó en La Ciencia, como Enrique VIII en el Estado, y yo, hermanita, quedaba demasiado abajo, casi tanto como su paciente y desde tan lejos no llegaban ni nuestros deseos, ni nuestras razones. Así que, antes de desesperarme o de resignarme a perderlo, decidí pedirle a la doctora que me aceptara como su asistente y de esa manera pasar más tiempo con mi hermano que extrañaba tanto. No creo haberla conmovido. Sí que haya vislumbrado la ventaja de que Juancho dejara de resistirse si yo le inducía a hacer las innumerables pruebas de todos los días. Por mi parte, había terminado la secundaria y un trabajo como ése me daría cierta experiencia para no sabía qué, una pequeña renta del tamaño de la culpa de la doctora y lo menos probable: la oportunidad de liberar a Juancho, si algún movimiento en falso de mi enemiga, Brenda Muller, lo permitiera.
……Lo bueno de los que se creen por encima de otros es que olvidan que los que están abajo no nacieron para servirlos, así que mostrándome obediente, la doctora me consideró tan inofensiva como una silla o un escritorio y dejaba toda la información a mi alcance.
……Traté de conocer un poco de su vida íntima, llamadas telefónicas, agendas, amantes, chismes, pero nada aparecía. Solo su pasión por los perfumes franceses. Mientras tanto, yo hacía mi trabajo lo mejor posible, y Juancho se veía más contento al estar conmigo.
……En un momento se les ocurrió una nueva “batería” de tests. Querían saber si Juancho podía aprender “reflejos condicionados”, así los llamaban. Era bastante fácil, yo estaba segura de que sí, pero la doctora, tan inteligente como era,  tenía que probarlo todo.
……Se le presentaban a Juancho dos cajas de distinto color: una roja y otra azul. Siempre en la caja roja  había un alfajor. Juancho con el tiempo aprendió a abrir solo esa caja para buscar su premio. Es más, apenas la veía, ya una serie de reflejos como salivación, producción de jugos gástricos, y no me acuerdo qué más,  le iban ocurriendo, sin necesidad de que estuviera o no el alfajor.
……Esto me dio una idea: Juancho había aprendido a asociar el estímulo caja rojo con el apetito por el alimento y las conductas necesarias para cumplir su deseo. ¿Qué pasaría si aprendiera a asociar otro tipo de estimulo con las conductas necesarias para satisfacerlo?
……El experimento fue realizado en casa, aprovechando que para esa época, los fines de semana Juancho estaba con nosotros. Y tuvo tres etapas.
……Primer paso: generar el reflejo condicionado.
……Una profesional del sexo enseñó a Juancho las conductas del placer. Lucía peluca y ropa semejante a las de la doctora y unas gotitas de Chanel número cinco.
……Segundo paso: apenas Juancho sentía el perfume comenzaba a excitarse. Cuando aparecía la mujer corría hacia ella para satisfacerse.
……Tercer paso: cumpleaños de la doctora, servicio de “neuro” reunido, le regalamos un perfume francés (de hacer la colecta y de elegir el Chanel me ocupé yo misma). La doctora  encantada se lo puso en el cuello. Juancho abalanzándose sobre ella, arrancándole la ropa.  Mi indignación: abusadora, ¿qué hizo con mi hermano? Las fotos, la confusión, el escándalo. Difícil explicar en un hombre con la edad mental de un chico de 9 años semejante comportamiento. La jaula se abrió. Lo tomé a Juancho de la mano. Lancé mi última estocada a la doctora mientras mostraba mi máquina fotográfica: déjelo en paz o esto se va a saber. Y nos fuimos de ahí.
..
……El método científico es maravilloso: universal y reproducible. Qué fantástico vivir en un mundo que se pueda prever, reflexiono mientras busco en el diario la sección de empleos. Juancho se acerca, me pega en el brazo, se larga a correr por las escaleras y grita: mancha.

6 respuestas a «Haciendo memoria – Graciela Eyheremendy»

  1. Hola Graciela! Qué impresionante narración! Deja a Pávlov como un niño frente a tanta locura y tanto horror.
    Emociona por su realismo, por su crueldad, y ni hablar de las asociaciones a las que dispara tu historia, genera en mí emociones de rabia, de indignación, que logras por el increscendo de la perversión en nombre del conocimiento. Duro, y a la vez, con escape: siempre hay alguien que tiene la grandeza de velar por lo humano.
    Me encanta, Gra. Un beso.

    1. Gra, me siento orgullosa de vos. Con tu sencillez encerras una personita llena de emociones a flor de piel. Te felicito por tu cuento. Tu imaginación y profundidad me emocionan.
      Suerte!
      Besos Gra M

  2. Hola Gra:
    Yo no puedo, no se, ni tampoco quiero hacer una critica literaria.
    Solo quiero decirte, que te felicito !!!, me encanto!!!, me emociono!!!, además sentí que podía percibir lo que estaba sintiendo esa hermana, parecía una historia real, me atrapo.
    Muy ingeniosa la forma de sacar a Juancho de las manos de esa Doctora, una escena hasta risueña, me imagino la cara de ella cuando el muchacho se abalanza y le saca la ropa.
    Me pareció tan real que me costo recordar que era un cuento.
    Te Felicito !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    Besos
    Ines

  3. Me conmociono, me emociono, me sorprendio, o sea…. la lectura produce todas las emociones que ponen de manifiesto que es un excelente cuento, y lo buena escritora que sos. Otra area más de excelencia en tu vida. Genia!!!

  4. Vamos por tu tercer tocaya! Que cómo fiel seguidora desde tus primeros escritos, puedo decir, sin pretensiones de crítica literaria, que me encanta la evolución que tuviste. Se nota una maduración en la narrativa muy interesante.
    Espero seguir leyéndote y sorprendiéndome tan gratamente como hasta ahora!
    Besos amigota y Felicitaciones!
    Gra O

    1. Hola Gra!! Nosotras iniciamos juntas el taller con Elsa y lo primero que quiero decirte es que este cuento supera ampliamente tus cuentos anteriores, por lo menos los que yo lei y recuerdo. Creo que tuviste un gran crecimiento en lo literario, este cuento me encanto, me atrapo, es muy real, es muy cruel, tuve ganas de matar a la doctora, me angustio la hermana del protagonista, y me puso la piel de gallina pensar hasta dónde puede llegar la gente a manipular la vida y los sentimientos de otros seres humanos buscando fama y dinero. Me encanto el final, por fin tuvo lo que se merecia esa «doctora»!!! Y por supuesto me rei mucho con la ocurrencia del reflejo condicionado del perfume frances. Felicitaciones!!

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