El Imparcial (España). Reseña de Doble Fondo por Esperanza Castro

Por 22 abril, 2018Doble Fondo, Prensa

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Elsa Osorio (Buenos Aires, 1952) ha sido siempre una escritora comprometida, valiente, que se ha lanzado (a veces sin red) al abismo de contar, con todos los detalles que le ha sido posible, los episodios más escabrosos de la historia de su país. Y esto repite, una vez más, en su última novela.

Es Doble fondo (como en A veinte años, Luz, finalista del premio francés Femina, donde relataba el drama de los hijos robados a sus madres presas para entregarlos a familias de militares) una obra que descubre otro cuarto oscuro más, hediondo, como tantos otros ocultos en lo más terrorífico de la dictadura argentina.

Pero lo que diferencia ésta de otras de las obras de la autora es el enfoque, el tono en el que está escrita, además de las dos tramas, que en ocasiones discurren paralelas, en otras entrecruzadas.

En 2004, en La Turbelle (Región del Loira, Francia) aparece en el mar el cadáver de la muy respetada médica Marie Le Boullec. Muriel, periodista del diario local que cubre la noticia, sospecha, contraria a la versión oficial, que no se trata de un suicidio, y comienza una investigación acompañada por un equipo de su total confianza: Marcel, su amigo más íntimo, y Genevieve, vecina y la persona más cercana a la fallecida.

Durante los años setenta en Argentina, Juana Alurralde, militante montonera y prisionera de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el centro de secuestro y tortura más conocido en el periodo 1976-1978, logra sobrevivir y ser liberada por un alto cargo, Raúl Radías, El Rulo (que también había liberado a su niño de 3 años), para posteriormente trasladarla al Centro Piloto de París en su proceso de “recuperación” (procedimiento al que sometían a aquellos ciudadanos “rebeldes” que la dictadura consideraba útiles para su causa, previa “reeducación”).

La investigación que va dándose en Francia insta a pensar que la doctora Le Boullec no es quien decía ser, y sí que, tanto la forma de morir como otras señales, la relacionan con hechos acontecidos durante la dictadura del país sudamericano.

Doble fondo es a la vez una novela policíaca/detectivesca y un documento histórico plagado de voces de los supervivientes de una tragedia. En sus 42 capítulos (estructurados en cuatro partes) se van hilvanando tanto lo que sucede en 2004 en Francia, como lo acontecido en 1978. Y, en medio de las dos épocas, la lectura de un manuscrito escrito, podríamos decir, con la sangre de su principal protagonista.

La novela de Elsa Osorio es caleidoscópica, muestra las diferentes caras de un mismo hecho, matices que se van desgranando (en ocasiones, el lector sabe más que los periodistas-detectives y no por ello la obra pierde tensión ni interés) para encajar magistralmente hacia el final.

Doble fondo nos muestra el blanco y el negro, y una infinidad de grises que hacen que el lector se replantee muchas de las preguntas que en alguna ocasión creyó resolver, como por ejemplo, el sacrificio de vender tu vida al enemigo para poder guardarla o para salvar aquello que es más querido. También habla de la fortaleza de un ser partido en dos (siendo fiel a sus ideas por dentro, contrario a ellas de cara al exterior), de su arrojo (arriesgando al máximo por la esperanza de un amor imposible), incluso de la culpa por haber sobrevivido al horror.

Elsa Osorio también nos deja sobre la mesa la hipocresía de los gobiernos de aquellos países a los que llamamos democráticos ante la celebración de la Copa Mundial de Fútbol en Argentina, y muestra la existencia de movimientos en contra de la misma que tuvieron lugar en Francia y de los que, al menos la que escribe, nunca tuvo noticia.

Doble fondo aporta, entre otras cosas, el testimonio directo de víctimas, la siempre incansable necesidad de que lo acontecido salga a la luz y, por desgracia, la idea de lo cómodo que nos resulta muchas veces mirar para otro lado, sobre todo cuando lo que se dice o cuenta sucede al otro lado de mar, lejos de nuestro cotidianidad.