Voluntad de memoria

Hasta ayer, con suerte, sabía su nombre algún descendiente de su familia que logró sobrevivir, algún estudioso de la época, pero ahora en un adoquín de una calle berlinesa se puede leer: “Aquí vivía Clara Helfft, nacida Rosenthal, 1873, deportada el 28.1.1943 a Theresienstad, asesinada en mayo 1944 en Auschwitz”.  Y en una calle de un barrio de Buenos Aires, una baldosa tiene el nombre de Armando Prieto, apodado el “gallego”, desaparecido en 1976, a los 27 años, y otra baldosa, el de Graciela Mellibovsky, desaparecida a los 29 años, y otra y otra más… porque aquí caminó, vivió, estudió, trabajó, desapareció o fue asesinado tal, militante popular.
Como muchos adoquines en Berlín o en otras ciudades alemanas rescatan del olvido el nombre y la historia de tantos judíos, víctimas del Holocausto, baldosas en Buenos Aires y en otras ciudades de la Argentina homenajean la memoria de las víctimas del terrorismo de estado durante la última dictadura argentina. No sé si las baldosas de la Argentina, una iniciativa de barrios por Memoria y Justicia, están inspiradas en el  Stolpersteine. La idea del artista plástico alemán, Gunter Denning, fue brillante, pero hay una fuerte razón para que sigan poniéndose adoquines y baldosas: la necesidad de los pueblos de honrar la memoria. La memoria de sus vidas, no sólo recordar la tragedia de sus muertes. El primer adoquín se puso en  Köln, en 1996, y en la Argentina, la primera baldosa, en el 2005, frente a la Iglesia de Santa Cruz, donde se reunían los familiares de desaparecidos, y que allí mismo fueron secuestrados por los genocidas. Una placa, una flor, velas, conversaciones, los vecinos honran su recuerdo. Me complace este Stolpersteine, setenta años después de los hechos que evoca, cuando en mi sociedad algunos sectores, obnubilados en su terca amnesia, aúllan: terminen con eso, ya pasó.
En estos adoquines, en esas baldosas, las marcas de la historia y una voluntad de memoria que inscribo, suscribo, y escribo ahora en este blog.
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26. Oktober 2009 | Elsa Osorio en Berlin

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