Cuaderno de la Biblioteca Nacional (Argentina). Entrevista por Nora Viater

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Una mujer, Marie, aparece muerta y drogada con pentotal en el río de un pequeño pueblo de Francia. Es el año 2004. Otra mujer, Juana Alurralde, es secuestrada junto a su hijo de 3 años y llevada a la Escuela de Mecánica de la ESMA, desde donde la vuelven a desaparecer para realizar trabajo esclavo en el Centro Piloto de París. Son los años setenta, en plena dictadura militar. Doble Fondo es la última novela publicada de la escritora Elsa Osorio, autora, entre muchos otros titulos, de A 20 años luz, La Capitana y Mika. Sobre el pasado reciente y el ejercicio de la memoria como una postura no solo ideológica sino también estética, dialogó con Cuaderno de la BN. Doble Fondo se define tanto por su polifonía, que incluye entre otras las voces de una periodista y la de un hijo que cuestiona las decisiones de su madre, como por la investigación y los testimonios de víctimas en los que se basó Osorio para escribir este “policial histórico”, como ella lo define. Por estos días, dicta un taller de cuento en la Biblioteca Nacional.

¿Qué pasó entre A 20 años luz, una novela en la que una jóven embarazada comienza a dudar de su origen y busca restituir su propia identidad, y Doble fondo?

Hasta A 20 años luz yo nunca había tomado una temática que tuviera que ver con nuestra historia reciente. Esa novela fue como quitarle el velo a algo, más allá de que es un libro sobre la apropiación de chicos durante la dictadura que salió bastante fuera de tiempo y de órbita. A finales de los años noventa nadie había escrito sobre esto ni había sucedido en la realidad, aunque coincidió con la primera joven que se encontró a sí misma en España.No tuvo mucho reconocimiento en la Argentina en ese momento; pero sí fue traducida a muchos idiomas. Con Doble fondo la obsesión partió de un lugar que yo sabía que había existido, el Centro Piloto de París. Alguien me había contado, una persona un poco fantasiosa, que Astiz había estado en su casa. Yo había empezado a preguntar y a investigar porque colaboraba y estaba muy ligada a los juicios que en ese momento llevaba adelante el juez Garzón. Y también seguí muy de cerca las declaraciones de las víctimas ante el juez. Cuando empecé a escribir la novela, Juana cobró más importancia para mí: es algo que pasa o se decide escribiendo. Hay un tema que me interesa aclarar especialmente  y  es  que  mi  personajees una mezcla de varias historias, más los testimonios que leí. Me interesa componer, como en el personaje del Rulo: una suerte de Frankenstein de represores que menciono, como Jorge Radice, el Tigre Acosta y Alfredo Astiz. No es ninguno de ellos, pero es el Rulo, un personaje de la ficción y, al mismo tiempo, un tipo de los grupos de tareas de la Esma, el GT32. Y, especialmente, en la realidad, quien puede saber qué pasó entre una prisionera de un campo de concentración y un represor, esa intimidad. Yo entiendo que el personaje de Juana es muy contradictorio, pero también es un personaje en medio de un huracán. Y es una víctima, sin ninguna duda.

¿Cambió tu mirada sobre esos años?

No, porque nunca se me hubiera ocurrido juzgar a alguien que bajo tortura, o en el caso de mi protagonista, a la que secuestran con el hijo, no se la pueda ver como libre o con capacidad para decidir algo. Es una novela que quise escribir, un deseo que vino como del deber. ¿Cómo tomás las decisiones estéticas e ideológicas? La polifonía, la utilización de muchos narradores, es una decisión que me interesa mucho, no por algo admiro profundamente Conversación en La Catedral, de Mario Vargas Llosa. En A 20 años luz, creo que fue una ingenuidad de mi parte componer muchos narradores para que el lector no supiera qué pienso; hoy me parece completamente naíf. Esto es para decir que me gusta ver la historia desde distintas ópticas, una característica de estilo que en Doble fondo es bastante importante porque, ¿cómo contar esos años? En A 20 años luz todos los personajes, menos la madre de la chica apropiada, tienen voz. Yo sentía que no podía ponerle voz a una desaparecida, tenía que rodearla de narradores. La ausencia de ese narrador marca la fi a de el/la desaparecido/a. Y también por una cuestión de pudor. Ya en Doble fondo, intenté contar la ESMA porque tengo mucha más información y lo que más me impresiona, además de la crueldad, es la locura. Esta postura mía de escribir con muchos narradores para que no se “vea” la ideología no es azarosa, porque uno siempre dice más de lo que quiere, no menos. Ideológicamente no es posible no estar, no existe lo neutro en la literatura. Sí me interesa ampliar el abanico para que el lector opine o piense sobre aquello que lee. Por eso te decía que cuando yo no le di voz a la desaparecida de A 20 años luz es por una razón de pudor y estética también. Porque si yo hacía de esta mujer una narradora más, la novela se me iba al odio. Y no era la idea. Ahora ya se puede ir a los matices. Lo central es que todos/as fueron víctimas.

¿Por qué tus personajes son casi siempre mujeres?

En parte porque las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo fueron la única resistencia; más que una postura feminista es de fidelidad histórica. En esta novela, concretamente, la protagonista que está prisionera en la ESMA está muy determinada por la maternidad. Y luego porque la violación aparecía como una instancia más de la tortura, pero no es así: la violación es un crimen en sí mismo. El amor es entre seres libres en un mundo libre. No quería hacerlo, pero sucumbí en tres oportunidades a meterme en el punto de vista del Rulo, como esa locura del enamoramiento. Yo quería un personaje que estuviera realmente enamorado, pero que tuviera una ideología repugnante como la de él. Me resulta más sencillo meterme en una mujer, es algo más orgánico. El destino de ella era ese; después me di cuenta de que perfectamente podía encuadrarse en la figura de un feminicidio.

Hiciste varias residencias de escritura

Vivo en la Argentina desde hace 11 años, pero en los últimos tiempos viajé mucho; es como si para trabajar estos temas necesitara estar en otro lugar. Hice distintas residencias de autores, como la de Saint-Nazaire, un lugar fantástico porque salía a la calle y no me cruzaba con nadie. Eso fue en 2015, un año de mucha investigación. Si fuera por mí sería una autora en residencia, es el estado ideal, porque te coloca entre paréntesis y lo único que hay que hacer es escribir.

¿Qué preferís leer, narrativa, ensayos…?

Leo mucho ensayo ahora, antes más narrativa. Además coordino talleres, por lo que releo mucho. Como a Carlos Fuentes: los cuentos de él los leí infinitas veces. Es inagotable. También me influyeron mucho.

HAY FESTIVAL Querétaro (2)

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MUJERES. Las mujeres somos noticia. Hoy la columnista mejicana,Alma Delia Murillo    , la ilustradora ecuatoriana – colombiana Paola Power, y yo fuimos entrevistadas por Pablo Ferro El País para hablar de los movimientos de mujeres. Yo me até el pañuelo verde, para que no quedara dudas de lo que pienso. Muchas complicidades con las colegas y algunas divergencias, como era de suponer. Daniel Mordsinski nos hizo unas fotinskis, mientras la tela del techo de la sala de prensa parecía derrumbarse con una tormenta feroz. 

Ph: Daniel Mordsinski

Zona de Obras (España). Reseña de Doble Fondo por Manuel Alvarez

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Doble fondo – ELSA OSORIO

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La escritora argentina Elsa Osorio presenta Doble fondo, un policial que reflexiona sobre la actuación ante la tragedia y sus coletazos. Un thriller incómodo, angustiante y ferozmente verosímil enmarcado en los tiempos oscuros de la dictadura del país sudamericano.

Qué: Libro (edita Tusquets)

Parece una ironía que veinte años después de A veinte años, Luz, la primera novela que trató la apropiación de menores durante la dictadura argentina, Elsa Osorio vuelva escribir alrededor del tema de los hijos de desaparecidos. Aunque esta vez sea diferente; si bien el pasado es el mismo, ahora el enfoque es diametralmente opuesto.

Doble fondo sigue la historia de Juana Alurralde, una militante de las FAR que en los años setenta fue secuestrada junto con su hijo de tres años y luego permaneció detenida en la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada que funcionó como centro clandestino de detención y tortura durante la dictadura). Ella, gracias a su relación –y colaboración– con un marino de poder, consigue que liberen a su hijo y ser enviada a Europa a realizar trabajo esclavo en el Centro Piloto París, donde se le perdería el rastro.

Muchos años después, en 2004, la muerte por asfixia Marie Le Boullec, una respetada doctora de origen argentino en un pueblito francés, levanta las sospechas de Muriel, una joven reportera francesa, que con la ayuda del comisario Fouquet, investigará el caso a fondo y llegará, sin buscarlo, a reconstruir una historia impensada.

El libro está dividido en cuatro partes y en dos líneas narrativas: la de 2004, la investigación del asesinato de Le Boullec en Francia; y la de 1978, que cuenta el drama de Alurralde en Argentina y su posterior exilio a París. Entre estas dos líneas narrativas se alternan los capítulos hasta la cuarta parte en que se incorpora una nueva línea narrativa ambientada en 2006 con el protagonismo de Matías, el hijo de Juana.

Así, la estructura de la novela es una decisión arriesgada que Osorio maneja a la perfección, narrando con lupa y logrando que el lector entre de lleno en la pesquisa que cruza al pasado con el presente.

Más allá de la fuerza de los temas que toca –desaparecidos, colaboración con la dictadura, síndrome de Estocolmo–, y el interesantísimo debate que plantea a la distancia acerca de la militancia política en aquellos años oscuros en Argentina, con las lógicas contradicciones que lleva el querer subsistir, Osorio parece centrarse en algo superior: en cómo reaccionar ante la tragedia. Es ahí donde la autora se mete de lleno, demuestra que las tragedias no tienen manuales y parece preguntarse quién puede ser capaz de juzgar.

Elsa Osorio Doble fondo
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Liburu Dantza Donostia Kultura (España). Reseña por Juaninger

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Doble fondo, Elsa Osorio

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Doble fondo, Elsa Osorio
Tusquets, 2018
382 páginas, 17,76 €, e-book 13,99 €
ISBN 788490665008

Marie Le Boullec aparece ahogada en la costa francesa, es la médico del pueblo.
Lo que en un principio puede pasar por ser un hecho más o menos anecdótico, se convierte en un reto para Muriel, joven periodista que intenta hacerse un hueco en la profesión. Ella quiere creer que hay algo oscuro en este hecho y hace de una simple noticia en el diario local, una serie de reportajes en los que plantea serias dudas sobre la hipótesis oficial de suicidio.

Dudas las hay y muchas: sobre la identidad del cadáver, sobre los traumatismos que presenta, sobre su vida en La Turballe… dudas que son alimentadas por el inspector Fouquet que también tiene interrogantes por despejar.
Elsa Osorio nos dejará acompañarles en esa investigación paralela que nos servirá para adentrarnos en la trama y a su vez contar con la propia protagonista -Marie, Juana, Soledad..- que nos revelará su terrible pasado y su lucha incesante por sobrevivir.

Osorio dedica su libro a Carlos Slepoy, luchador por los derechos humanos, y, a su vez, víctima de la dictadura argentina.
Ello no es gratuito, es una pista más: Marie es la mujer de multiples identidades, la chupada por los milicos, la que antepone la supervivencia de su hijo a la suya propia, la que se acerca al terror y aprende a vivir en él para poder soportar lo insoportable.
Esta mujer que pivota entre la obsesión por la seguridad de su hijo Matías, la necesidad de tener como aliado a su propio torturador y la oportunidad que supone Yves Le Boullec para dejar todo atrás.
No se trata solo de acercarnos a la represión en Argentina, a reivindicar la recuperación de la memoria histórica, a explicar o intentarlo al menos, todo lo que rodeó a ese período oscuro.
Se trata también de ese posicionamiento individual, esa lucha interna entre la ideología y la supervivencia, esa necesidad de elevar la cabeza y mantener la dignidad suficiente para luchar por los suyos, que la protagonista focaliza en la figura de su hijo.

En este ejercicio a varias bandas, Osorio se mueve con habilidad: la trama es buena, el ritmo excelente, y la carga emocional vibrante.
El lector se puede enganchar al suspense, al devenir de los diferentes personajes, a los saltos en el tiempo … y también revisar aquellos años negros que marcaron a toda una generación.
Juana Alurralde siempre había tenido miedo al agua…Atala: Novela

Recensiones (España). Doble fondo por Maria Dubón

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Doble fondo

mayo 28, 2018

Elsa Osorio es una de las escritoras argentinas actuales con más proyección internacional. En Doble fondo, su última novela publicada en 2017, habla de los años de plomo en Argentina, de las aspiraciones políticas del comandante Massera, que perteneció a la Junta Militar y acabó condenado por crímenes de lesa humanidad; de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), célebre por ser un centro de secuestro y tortura durante la dictadura; de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias); de detenciones irregulares, torturas, desaparecidos…
Lucía, la Flaca, María Landaburu, Soledad Durand, Marta Linares y Marie Le Boulled protagonizan esta oscura y emocionante historia. Todos estos alias corresponden a la misma persona, Juana Alurralde, una mujer que, a fuerza de fingir identidades que la protejan, ya no sabe quién es y vive permanentemente asustada y triste por un pasado que vuelve cuando menos se lo espera.
Marie Le Boulled aparece muerta en Le Turballe (Francia), unos pescadores la encuentran y acto seguido comienzan las indagaciones para saber su identidad: su origen es argentino, vivía en Saint-Nazaire y es médica de profesión. Muriel, una joven periodista del diario local, se encarga de cubrir la noticia; habla con el fiscal asignado al caso y por él conoce que la difunta cayó al agua desde cierta altura, así lo demuestran las fracturas que se produjeron en su cuerpo al chocar contra el agua.
Las investigaciones de la periodista son complementarias a las que realiza la policía. Enseguida aparecen las sospechas de la relación con el siniestro Plan Cóndor, el comité por el boicot al Mundial de Fútbol de Argentina; las víctimas de la más reciente y cruel dictadura, el Centro Piloto París… Elementos imprescindibles para reconstruir una vida deliberadamente oculta, clandestina.
La narración discurre entre 1978, 2004 y 2006. Los orígenes, los hechos y sus consecuencias. Es peligroso prolongar los silencios, pueden convertirse en una prisión, y la verdad estallará al fin para descubrirle a Matías quién fue la madre que le abandonó para salvarle la vida.
Elsa Osorio ha escrito una novela soberbia, dura, humana. Con unos personajes casi reales, porque reales son los hechos que los envuelven y los sentimientos que los aquejan.
Doble fondo es una de esas obras que el lector no olvida, pues ha vivido en ella.

Título: Doble fondo

Autora: Elsa Osorio

Editorial: Tusquets

Páginas: 382

NOVELA POLICIACA

BAE (Argentina). Reseña Doble Fondo

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Una historia sobre el amor y la dignidad

Es un historia dura, emocionante, sobre el horror pero también sobre el amor. Puede leerse en clave policial, sin que en realidad lo sea, o tal vez sí. Son muchas las puertas desde las que se puede ingresar a esta novela. Habla sobre la dictadura, desde una víctima y desde la reconstrucción con la mirada de una periodista y sus amigos franceses. Es también una novela sobre la dignidad.

La historia comienza en 2004 en Francia. El cuerpo de Marie Le Boullec, una médica respetada, aparece ahogado en las costas de un tranquilo pueblo en Francia. Muriel, una joven y apasionada periodista que cubre la noticia para el diario local, intuye que no se trata de un suicidio. Un policía le cuenta que en Argentina se habían tirado los cuerpos desde aviones durante el proceso. Con la ayuda de la vecina de Marie, que pronto descubrirán que ese no es su nombre, y un amigo de ella comienzan una investigación paralela a partir de un mail que encuentran.

La novela va hacia atrás y a Buenos Aires. En los años setenta, Juana Alurralde, una militante montonera, prisionera en la ESMA, logra sobrevivir y que liberen a su hijo de 3 años, secuestrado con ella. A cambio de la libertad de su hijo paga un costo muy alto que nada tiene que ver con el dinero. Protegida por un marino, es destinada a trabajar para el Centro Piloto París. Las decisiones de Juana serán cada vez más difíciles y probarán sus propios límites.

Durante toda la novela presente y pasado se entrecruzan. Muriel reconstruye la historia de una mujer valiente, la obsesión de un asesino y la búsqueda de Matías, un hijo que no perdona las decisiones de su madre, o mejor dicho lo que le contaron con respecto a las elecciones de su mamá.

Elsa Osorio se basó en investigaciones y testimonios de sobrevivientes, para dar las voces sus personajes de ficción. Una novela que a pesar de hablar de la tortura, del sometimiento, del miedo, de la injusticia se aferra a la vida. Esa mujer torturada, que salva a su hijo, se aferra a la vida que le queda. Una novela conmovedora, que sobre una mujer valiente.

Título: Doble fondo
Autora: Elsa Osorio
Editorial: Tusquets

Libros, nocturnidad y alevosía (España). Entrevista por Luis de León Barga

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“Doble fondo” de Elsa Osorio o la otra literatura de denuncia

Elsa Osorio (Buenos Aires, Argentina, 1952) es una escritora en lengua española que ha conocido el raro honor de que su obra haya sido traducida a más de 21 idiomas. Las novelas de Osorio no pueden calificarse de best sellers en el sentido de cumplir ciertas características definitorias de esa modalidad literaria, pero sí en el sentido de su repercusión internacional y el número de ventas. La razón estriba en que sus novelas tratan de historias que afectan de manera casi dramática  a la mayoría de sus lectores, que son legión. Podría hablarse en el caso de Osorio de que realiza una literatura de denuncia si esta palabra no estuviera irremediablemente contaminada por las consignas de la Guerra Fría, que hicieron de ese particular género un gueto dirigido por gran parte de los partidos de izquierda de Occidente, gueto que llegó a vetar obras tan importantes como El gatopardo, de Giovanni de Lampedusa con ánimo de que no fuese publicada. Si atendemos, sin embargo, como literatura de denuncia aquella que con ánimo crítico describe una serie de hechos sujetos a una enorme carga moral, y aquí podríamos colocar novelas en apariencia tan dispares como Berlin Alexanderplatz,  de Döblin o Viaje al fin de la noche, de Céline junto a otras como Adiós a las armas,  de Ernest Hemingway o El fuego,  de Henri Barbusse, sí podemos hablar entonces del caso de Osorio como hacedora de este tipo de género, un género que pese a tener en su haber obras muy circunstanciales en el tiempo presenta otras que han trascendido incluso los límites del siglo en que fueron escritas.

Autora de libros de éxito casi espectacular como  A veinte años, Luz, que fue publicada en 1998, libro que trataba con  valentía el drama de los niños robados a sus madres presas para entregárselos a las familias de los militares y que tuvo una proyección internacional sorprendente, al punto de que el alcalde Roma en aquellos años, Walter Beltroni, lo eligió como libro del cuore y la obra se regaló a los jóvenes, mientras que ha sido adaptada al teatro y se representa con asiduidad en Francia, Elsa Osorio ha publicado recientemente un libro de enorme carga moral, Doble fondo(Tusquets) donde, en la misma línea que A veinte años, Luz, pero con un enfoque literario más complejo pues trata de dos historias paralelas que se entrecruzan varias veces a lo largo de la narración, algo que representa un paso adelante en una autora cuyas historias narradas se expresaban casi de forma lineal, o por lo menos atendían a esa característica.

Así, nos encontramos con que en La Turbelle, en la Loire francesa, en el año 2004, aparece en el mar el cadáver de Marie Le Boullec, una médico de gran reputación. Muriel, intrépida reportera de un periódico de la zona, no termina de creerse la versión de que La Boullec se ha suicidado, y ayudada por una vecina, Genevieve, y de Marcel, su amigo de más confianza, su Sancho Panza, su escudero, aquel en que Muriel deposita toda su confianza.

Paralela a esta trama propia del thriller más canónico se desarrolla otra, esta vez en Argentina, en la siniestra Escuela de Mecánica de la Armada, centro de tortura famoso durante los años que van de 1976 a 1978. A ese centro trasladan a Juana Alurralde, joven montonera, que logra sobrevivir, y de paso recupera a su hijo de tres años, gracias a la intervención de El Rulo, alias de un alto cargo del lugar, Raúl Radías, que la traslada a un piso de París donde a los antiguos rebeldes que podían ser rehabilitados, se les reeducaba en aquel lugar para posteriormente ser utilizados en contra de sus antiguos compañeros o intereses las más de las veces poco claros.

Ni que decir tiene que Marie Le Boullec termina por estar relacionada con aquel período siniestro de la reciente historia argentina… trama que para un lector avisado creo no necesario decir más porque habrá adivinado que esa historia cruzada se inscribe en realidad dentro del destino de la vida de una sola persona. Ahora bien, a pesar de la inteligente y frenética trama que contiene la novela, mezcla de thriller y documento histórico, habría que destacar la feliz mezcla que Elsa Osorio ha realizado sobre dos géneros tan distintos y que aquí se resuelven en estupenda resolución. Con ello quiero destacar que en los 42 capítulos de que consta la obra lo referente a los documentos históricos es quizá lo mejor y desde luego lo más inquietante de Doble fondo ya que aporta testimonios directos de víctimas de la Escuela.

Novela compleja, narración que huye de los tópicos sobrevenidos en sucesos de esta condición, la historia resalta una inmensa gama de grises, lejos del socorrido contraste del blanco y negro a que tan tentados están los que tratan de la misma. Doble fondo es la novela referente, por la complejidad en que trata estos sucesos, de uno de los episodios más vengonzosos de Argentina, su más reciente trauma nacional.

PARA SABER MÁS…   PREGUNTAMOS A ELSA OSORIO 

¿A qué se debe que esta novela haya aparecido primero en italiano y francés antes que en español?

El editor italiano, como la editora francesa, tienen una relación comprometida con mi obra, que me hace sentir que estamos en un mismo barco (lo que no sucede con todos los editores), me preguntan mientras escribo y yo les doy una fecha aproximada-que casi nunca cumplo- en que terminaré la novela. Y ellos hacen sus planes. Es así que se tradujo muy rápido y se editó primero en Italia.   Meses después salió en Argentina, y casi simultáneamente  en Francia y en España.

¿Cómo definirías a tu novela?

Una novela policial histórica.

¿Necesitaste realizar mucho trabajo de documentación?

Sí, pude acceder a muchos documentos de los setenta, leí cuanto artículo y libro encontré sobre el Centro Piloto Paris,  entrevisté gente en Francia y Argentina, y leí los testimonios de los sobrevivientes en los juicios que se realizaron muchos años más tarde en Argentina.

¿Por qué te gusta narrativamente que en tus novelas haya varios protagonistas?

Me gusta manejarme en un amplio abanico de personajes, y también de narradores. Me sirve contar desde distintas ópticas, en esta novela es fundamental, porque sucede entre dos tiempos y entre dos países.

La protagonista, Juana, una montonera que quiere recuperar a su hijo secuestrado durante su detención y que salva la vida gracias al torturador que se enamora de ella y la recluta para el centro que la dictadura argentina tiene en París para combatir el boicot al Mundial de fútbol en Argentina; la diplomática argentina Elena Holmberg asesinada por los militares y la periodista francesa que investiga desde el presente una muerte misteriosa, aparte de su condición de mujeres, ¿tienen algo en común?

Creo que Juana y Elena Holmberg representan dos ideologías opuestas, son protagonistas y víctimas al mismo tiempo de sus propias ideas en una época trágica, Muriel, la periodista francesa, vive en circunstancias muy diferentes, pero tiene en común con ellas la honestidad…

El torturador que se enamora de Juana, ¿es un arquetipo de los numerosos torturadores que mantuvieron relaciones con sus torturadas?

El Rulo no existió, pero es una composición de otros que sí existieron, algunos de ellos los pongo con nombre y apellido en la novela, como Rugger ( Radice) el Tigre Acosta.  Varios de ellos se enamoraron de prisioneras, eran mujeres diferentes a las que estaban acostumbrados. En la ESMA se dieron situaciones además de crueles muy locas, como el vestirse y arreglarse para ir a cenar con los torturadores a un restoran y volver al campo de detención. Lo que cuento en Doble fondo sobre el trabajo esclavo, el período de “recuperación” de Juana, cuando va a ver a sus padres y vuelve a la ESMA o es obligada a “festejar” el partido de fútbol responde a situaciones reales.

¿A qué crees que se debió en el caso de tu protagonista su relación con El Rulo? ¿La necesidad de sobrevivir y reencontrar a su hijo de tres años cuando fue secuestrada.? 

La situación de tener un hijo en la ESMA es decisiva, qué no haría una mujer por sacar su hijo de ese infierno. No me gusta pensar estas relaciones como el síndrome de Estocolmo, como si hubiera algún goce en la relación con su torturador, creo que en esas circunstancias no se puede hablar de goce, mucho menos de amor. La prueba es que estas uniones no sobrevivieron a esos años de tortura. Hay un par de casos en que se quedaron juntos, y fueron miles y miles las víctimas. En todo lugar donde los seres humanos conviven, aun en un campo de detención y exterminio, se dan pasiones, sentimientos. Querer sobrevivir, como Juana, es normal.

Elsa Osorio y portada de la edición italiana

El asesinato de la diplomática argentina Elena Holmberg, que aparece en tu novela,  ¿marcó la omnipotencia y delirios del almirante Massera, uno de los responsables de la dictadura militar?  

El asesinato de Elena Holmberg, partidaria de la dictadura pero no de los sucios negocios de Massera y sus adláteres, es una prueba de que la represión era mafiosa.

La relación  entre padres e hijos es también importante en tu novela a través de la figura de Matías, el hijo de la protagonista, que en principio cree la versión de quien le crió de que su madre le abandonó por la militancia política. ¿La carta que ella le escribe para explicarle lo sucedido es el eje sobre el que pivota la novela?

La carta es lo que cose los dos tiempos, los dos países. Es el eje, como tú dices.

Visto con la distancia de hoy día, crees que fue un error la lucha armada promovida por la guerrilla peronista e izquierdista,  ¿o no les quedó otra vía durante la dictadura militar? 

Como mi protagonista en la novela, pienso que hasta el 73 la lucha armada tuvo una razón de ser, después se cometieron grandes errores. Yo nunca estuve de acuerdo con la lucha armada, creo en otra militancia, pero estoy del mismo lado, es decir, el enemigo fue el terrorismo de Estado.

La figura del desaparecido forma parte del imaginario argentino. ¿Y como ves el caso de Santiago Maldonado y los derechos humanos en Argentina?

Santiago Maldonado “apareció” pero muerto, por la presión de la sociedad que se movilizó, mostrando que no acepta un desaparecido. NUNCA MÁS. Faltaban pocos días para las elecciones cuando se encontró a Santiago Maldonado. No puedo saber qué pasó, cómo apareció en el río, ahogado,  lo que es evidente es que nadie se tira a nadar en el sur de la Argentina en pleno invierno y que la Gendarmería lo persiguió. La situación de los DDHH es delicada, hay signos que muestran un retroceso, como el intento de una ley que no pudieron pasar, el 2X1, y la prisión domiciliaria a los genocidas. Pero un amplio sector de la sociedad repudia estas medidas. Me pregunto por qué debe considerar los años que ellos tienen, 75 o 82 y no  los 20 o 25 años que NO pudieron cumplir miles de personas porque “los pobres viejitos” los asesinaron.

Yo espero que la lucha de años  no sea avasallada.

Das clases en talleres literarios, ¿crees que se puede enseñar a escribir?

Pienso que en un taller se pueden transmitir conceptos teóricos que ayudan a escribir con soltura, de la lectura de distintos autores se puede asimilar técnicas concretas. Yo creo- y lo transmito en mis talleres- que hay que considerar al lector como un amante esquivo al que hay que seducir párrafo a párrafo hasta el punto final. Y para esto hay que trabajar, y mucho. El taller ayuda. Acompañar a otros en el proceso de escritura es una de las tareas más gratas- literaria y humanamente- que me ha tocado vivir.

¿Piensas que es un buen momento para la novela argentina?

Es un momento interesante porque, como casi siempre, la sociedad argentina está en crisis. Aunque, para mi gusto, en la Argentina pasan demasiadas cosas, demanda mucha atención y agobia. Por eso en los últimos años, para escribir, yo paso muchos meses fuera de Argentina.

Luis de León Barga