9 au 13 novembre 2018|Festival Impressions d’Europe à Nantes

Por | Encuentros y Salones, Presse | Sin Comentarios

Rencontres Littéraires

Río de la Plata Argentine-Uruguay

du 9 au 12 novembre 2018Le Grand T, Nantes Entrée librewww.le grandt.fr

Samedi 10 novembre 2018• 14h45 – 15h45 « Vies et voix de femmes argentines »avec Laura Alcoba, Alicia Dujovne Ortiz et Elsa Osorio

Dimanche 11 novembre 2018 •  17h15 – 18h15  « Deux grandes figures de la littérature argentine »avec Elsa Osorio et Andrés Neuman

Cuaderno de la Biblioteca Nacional (Argentina). Entrevista por Nora Viater

Por | Doble Fondo, Prensa | Sin Comentarios

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Una mujer, Marie, aparece muerta y drogada con pentotal en el río de un pequeño pueblo de Francia. Es el año 2004. Otra mujer, Juana Alurralde, es secuestrada junto a su hijo de 3 años y llevada a la Escuela de Mecánica de la ESMA, desde donde la vuelven a desaparecer para realizar trabajo esclavo en el Centro Piloto de París. Son los años setenta, en plena dictadura militar. Doble Fondo es la última novela publicada de la escritora Elsa Osorio, autora, entre muchos otros titulos, de A 20 años luz, La Capitana y Mika. Sobre el pasado reciente y el ejercicio de la memoria como una postura no solo ideológica sino también estética, dialogó con Cuaderno de la BN. Doble Fondo se define tanto por su polifonía, que incluye entre otras las voces de una periodista y la de un hijo que cuestiona las decisiones de su madre, como por la investigación y los testimonios de víctimas en los que se basó Osorio para escribir este “policial histórico”, como ella lo define. Por estos días, dicta un taller de cuento en la Biblioteca Nacional.

¿Qué pasó entre A 20 años luz, una novela en la que una jóven embarazada comienza a dudar de su origen y busca restituir su propia identidad, y Doble fondo?

Hasta A 20 años luz yo nunca había tomado una temática que tuviera que ver con nuestra historia reciente. Esa novela fue como quitarle el velo a algo, más allá de que es un libro sobre la apropiación de chicos durante la dictadura que salió bastante fuera de tiempo y de órbita. A finales de los años noventa nadie había escrito sobre esto ni había sucedido en la realidad, aunque coincidió con la primera joven que se encontró a sí misma en España.No tuvo mucho reconocimiento en la Argentina en ese momento; pero sí fue traducida a muchos idiomas. Con Doble fondo la obsesión partió de un lugar que yo sabía que había existido, el Centro Piloto de París. Alguien me había contado, una persona un poco fantasiosa, que Astiz había estado en su casa. Yo había empezado a preguntar y a investigar porque colaboraba y estaba muy ligada a los juicios que en ese momento llevaba adelante el juez Garzón. Y también seguí muy de cerca las declaraciones de las víctimas ante el juez. Cuando empecé a escribir la novela, Juana cobró más importancia para mí: es algo que pasa o se decide escribiendo. Hay un tema que me interesa aclarar especialmente  y  es  que  mi  personajees una mezcla de varias historias, más los testimonios que leí. Me interesa componer, como en el personaje del Rulo: una suerte de Frankenstein de represores que menciono, como Jorge Radice, el Tigre Acosta y Alfredo Astiz. No es ninguno de ellos, pero es el Rulo, un personaje de la ficción y, al mismo tiempo, un tipo de los grupos de tareas de la Esma, el GT32. Y, especialmente, en la realidad, quien puede saber qué pasó entre una prisionera de un campo de concentración y un represor, esa intimidad. Yo entiendo que el personaje de Juana es muy contradictorio, pero también es un personaje en medio de un huracán. Y es una víctima, sin ninguna duda.

¿Cambió tu mirada sobre esos años?

No, porque nunca se me hubiera ocurrido juzgar a alguien que bajo tortura, o en el caso de mi protagonista, a la que secuestran con el hijo, no se la pueda ver como libre o con capacidad para decidir algo. Es una novela que quise escribir, un deseo que vino como del deber. ¿Cómo tomás las decisiones estéticas e ideológicas? La polifonía, la utilización de muchos narradores, es una decisión que me interesa mucho, no por algo admiro profundamente Conversación en La Catedral, de Mario Vargas Llosa. En A 20 años luz, creo que fue una ingenuidad de mi parte componer muchos narradores para que el lector no supiera qué pienso; hoy me parece completamente naíf. Esto es para decir que me gusta ver la historia desde distintas ópticas, una característica de estilo que en Doble fondo es bastante importante porque, ¿cómo contar esos años? En A 20 años luz todos los personajes, menos la madre de la chica apropiada, tienen voz. Yo sentía que no podía ponerle voz a una desaparecida, tenía que rodearla de narradores. La ausencia de ese narrador marca la fi a de el/la desaparecido/a. Y también por una cuestión de pudor. Ya en Doble fondo, intenté contar la ESMA porque tengo mucha más información y lo que más me impresiona, además de la crueldad, es la locura. Esta postura mía de escribir con muchos narradores para que no se “vea” la ideología no es azarosa, porque uno siempre dice más de lo que quiere, no menos. Ideológicamente no es posible no estar, no existe lo neutro en la literatura. Sí me interesa ampliar el abanico para que el lector opine o piense sobre aquello que lee. Por eso te decía que cuando yo no le di voz a la desaparecida de A 20 años luz es por una razón de pudor y estética también. Porque si yo hacía de esta mujer una narradora más, la novela se me iba al odio. Y no era la idea. Ahora ya se puede ir a los matices. Lo central es que todos/as fueron víctimas.

¿Por qué tus personajes son casi siempre mujeres?

En parte porque las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo fueron la única resistencia; más que una postura feminista es de fidelidad histórica. En esta novela, concretamente, la protagonista que está prisionera en la ESMA está muy determinada por la maternidad. Y luego porque la violación aparecía como una instancia más de la tortura, pero no es así: la violación es un crimen en sí mismo. El amor es entre seres libres en un mundo libre. No quería hacerlo, pero sucumbí en tres oportunidades a meterme en el punto de vista del Rulo, como esa locura del enamoramiento. Yo quería un personaje que estuviera realmente enamorado, pero que tuviera una ideología repugnante como la de él. Me resulta más sencillo meterme en una mujer, es algo más orgánico. El destino de ella era ese; después me di cuenta de que perfectamente podía encuadrarse en la figura de un feminicidio.

Hiciste varias residencias de escritura

Vivo en la Argentina desde hace 11 años, pero en los últimos tiempos viajé mucho; es como si para trabajar estos temas necesitara estar en otro lugar. Hice distintas residencias de autores, como la de Saint-Nazaire, un lugar fantástico porque salía a la calle y no me cruzaba con nadie. Eso fue en 2015, un año de mucha investigación. Si fuera por mí sería una autora en residencia, es el estado ideal, porque te coloca entre paréntesis y lo único que hay que hacer es escribir.

¿Qué preferís leer, narrativa, ensayos…?

Leo mucho ensayo ahora, antes más narrativa. Además coordino talleres, por lo que releo mucho. Como a Carlos Fuentes: los cuentos de él los leí infinitas veces. Es inagotable. También me influyeron mucho.

HAY FESTIVAL Querétaro (2)

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MUJERES. Las mujeres somos noticia. Hoy la columnista mejicana,Alma Delia Murillo    , la ilustradora ecuatoriana – colombiana Paola Power, y yo fuimos entrevistadas por Pablo Ferro El País para hablar de los movimientos de mujeres. Yo me até el pañuelo verde, para que no quedara dudas de lo que pienso. Muchas complicidades con las colegas y algunas divergencias, como era de suponer. Daniel Mordsinski nos hizo unas fotinskis, mientras la tela del techo de la sala de prensa parecía derrumbarse con una tormenta feroz. 

Ph: Daniel Mordsinski

Zona de Obras (España). Reseña de Doble Fondo por Manuel Alvarez

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Doble fondo – ELSA OSORIO

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La escritora argentina Elsa Osorio presenta Doble fondo, un policial que reflexiona sobre la actuación ante la tragedia y sus coletazos. Un thriller incómodo, angustiante y ferozmente verosímil enmarcado en los tiempos oscuros de la dictadura del país sudamericano.

Qué: Libro (edita Tusquets)

Parece una ironía que veinte años después de A veinte años, Luz, la primera novela que trató la apropiación de menores durante la dictadura argentina, Elsa Osorio vuelva escribir alrededor del tema de los hijos de desaparecidos. Aunque esta vez sea diferente; si bien el pasado es el mismo, ahora el enfoque es diametralmente opuesto.

Doble fondo sigue la historia de Juana Alurralde, una militante de las FAR que en los años setenta fue secuestrada junto con su hijo de tres años y luego permaneció detenida en la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada que funcionó como centro clandestino de detención y tortura durante la dictadura). Ella, gracias a su relación –y colaboración– con un marino de poder, consigue que liberen a su hijo y ser enviada a Europa a realizar trabajo esclavo en el Centro Piloto París, donde se le perdería el rastro.

Muchos años después, en 2004, la muerte por asfixia Marie Le Boullec, una respetada doctora de origen argentino en un pueblito francés, levanta las sospechas de Muriel, una joven reportera francesa, que con la ayuda del comisario Fouquet, investigará el caso a fondo y llegará, sin buscarlo, a reconstruir una historia impensada.

El libro está dividido en cuatro partes y en dos líneas narrativas: la de 2004, la investigación del asesinato de Le Boullec en Francia; y la de 1978, que cuenta el drama de Alurralde en Argentina y su posterior exilio a París. Entre estas dos líneas narrativas se alternan los capítulos hasta la cuarta parte en que se incorpora una nueva línea narrativa ambientada en 2006 con el protagonismo de Matías, el hijo de Juana.

Así, la estructura de la novela es una decisión arriesgada que Osorio maneja a la perfección, narrando con lupa y logrando que el lector entre de lleno en la pesquisa que cruza al pasado con el presente.

Más allá de la fuerza de los temas que toca –desaparecidos, colaboración con la dictadura, síndrome de Estocolmo–, y el interesantísimo debate que plantea a la distancia acerca de la militancia política en aquellos años oscuros en Argentina, con las lógicas contradicciones que lleva el querer subsistir, Osorio parece centrarse en algo superior: en cómo reaccionar ante la tragedia. Es ahí donde la autora se mete de lleno, demuestra que las tragedias no tienen manuales y parece preguntarse quién puede ser capaz de juzgar.

Elsa Osorio Doble fondo
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