|
El
País - Suplemento Domingo
Mirame a los ojos
Luz arroja luz sobre los bebés robados
"No nos encontramos ante el típico panfleto, sino ante un
esfuerzo literario de convertir en literatura algo tan importante como
la búsqueda de la propia identidad".
Cinco minutos después de que la azafata nos anunciara que permaneceríamos
encerrados dos horas en el avión, me eché a llorar. Mis
compañeros de puente aéreo, tan puteados como yo, comprendían.
Es duro levantarse a las siete de la mañana para volar a las 9.45
y, antes de salir, enterarte de que 41 vuelos habían sido interrumpidos
a tan temprana hora, también sin que nadie nos rindiera cuentas.
Finalmente nos habíamos gastado una pasta, dijo un compañero
de fila, ojalá privaticen pronto Aena, insinuó. "Y
que la sodomicen", añadí. "La privatrización
no me parece suficiente". El otro estuvo de acuerdo.
Yo no lloraba por tenerme que quedar en el interior de un aeroplano, sino
porque (¡gracias, Aena! ¡Gracias, Iberia!) la espera me había
permitido hincarle el diente a un libro conmovedor que tenía puesto
en mi mesilla guardando cola (con el de Félix Bayón, perdona,
amigo; y el de Pere Gimferrer, excúsame, oh, maestro). Pero el
libro con que finalmente me enrollé en la espera me tiraba mucho,
en estos días de Derechos Humanos y triunfo de la bondad sobre
el pinochetismo. Se titula A veinte años, Luz y trae a nuestro
presente historias de la historia más reciente, que al ser expuestas
como literatura aún duelen más.
Déjenme que les cuente que su autora es una escritora argentina,
bella, rubia y menuda, Elsa Osorio, de 46 años, prestigiosa profesional
que en España se gana la vida como puede, y con alegría.
Ha publicado varios y buenos libros, pero éste, repito, A veinte
años, Luz, creo que es el primer tiento a la complejidad de un
tema que a todos nos concierne: el robo de bebés de madres secuestradas,
con todo lo que ello originó y comporta. Osorio se aleja dramáticamente
de lo fácil, ahonda, crea situaciones, personajes: se pregunta
por la condición humana, en condiciones tan extremas.
Lloré y, quizás por eso, mis compañeros de avión,
tan cabreados usando sus móviles para avisar a jefes y socios,
no entendieron que, al poco de llorar, me echara a reír. Y esto
es lo admirable de este libro (editado por Alba Editorial), que me gustaría
que se vendiera mucho, pero sobre todo que se leyera mucho, porque no
nos encontramos ante el típico panfleto, sino ante un esfuerzo
literario, en mi opinión plenamente conseguido, de convertir en
literatura algo tan importante como la búsqueda de la propia identidad.
Hay un personaje maravilloso, la puta Miriam López, que en realidad
es quien pone en marcha el drama, que en los peores momentos te hace cagar
de risa; que es lo que suele ocurrir en la vida.
Y es un libro que tiene tanto que ver con lo que ocurre como con lo que
ocurrió. Los editores argentinos no lo quisieron editar por considerarlo
pasado de moda, por no ser un novelón histórico de, un suponer,
la época de San Martín, los colonos españoles, etcétera;
por no descubrir naderías del menemismo, que acaban por no provocar
resultado alguno más allá de la efervescencia porteña,
la espuma de los días, puro ombliguismo. De lo más histórico,
repito, de lo que va a determinar el futuro. De esos muchachos y muchachas
que, sin que nadie se lo pida, saben que nacieron en torno al 76, en la
Argentina, y quieren saber de dónde vienen.
Por suerte ha sido editada en España, por suerte Luz (la protagonista
que busca sus orígenes) ha sido parida editorialmente (muestra
de las chicas y chicos que fueron arrancados del torturado vientre materno)
en un momento histórico extraordinario, en que la lucha soterrada,
heroica, por los Derechos Humanos, se ve recompensada por el desarrollo
del caso Pinochet. Pero es una novela sobre quiénes somos, a pesar
de quién nos hizo daño.
Sin embargo, se lo ruego: no crean que A veinte años, Luz, de Elsa
Osorio, es un libro de mera política, un ajuste de cuentas, un
panfleto. No, es el esfuerzo notable de alguien que escribe muy bien y
piensa con el corazón bien puesto, para arrancar la ficción
literaria, es decir, la verdad verdadera, del nudo de los hechos, de los
duros hechos, de las cuentas por saldar, de las personas perdidas, del
dolor y el desconcierto.
Es ésta una novela de suspense, policíaca casi, que, a la
manera de ( miren lo que digo) Ross Mac Donald, trata de la identidad.
Maruja Torres.
Volver
El
Mundo - LA ESFERA - EL MUNDO DE LOS LIBROS
La verdad bien contada
El drama argentino de los niños robados al nacer durante la
dictadura de los militares da lugar a esta conmovedora historia
Novela apasionante, de ésas que no se pueden soltar; femenina y
política en el mejor sentido de ambas palabras, sobre
la búsqueda de identidad de una chica robada al nacer durante la
dictadura argentina. Historia lacerante de aquellos tiempos salvajes,
que se inicia cuando la protagonista, Luz, en busca de su verdadero padre,
lo localiza en 1998 en Madrid. Duro y conmovedor reencuentro que nos retrotrae
a 1976, cuando «chuparon» a la madre, pero como era rubia
de ojos verdes, la cuidaron hasta que parió.
Y esos «botines de guerra» que tantas mujeres argentinas se
vieron obligadas a entregar a las familias «bien», no tenían
la culpa de tener unos padres «subversivos, pobres criaturas»,
porque aquella guerra «no fue contra los chicos», sino para
limpiar de escoria la Argentina, igual que pasó en otros países
como Chile y Uruguay. Concretamente en Luz se interesaron, a la vez, Miriam,
la novia ex puta de un suboficial que llaman El Bestia, y su jefe, el
teniente coronel Dufau, que quiere restituir a su hija el bebé
muerto que acaba de tener. Luz pasará a manos de la siniestra hija
del milico, casada con Eduardo, otro personaje principal, como Miriam,
hasta cuando es asesinado por intentar esclarecer el asunto siete años
después.
El empeño de Elsa Osorio en añadir claros a una siniestra
historia llena de sombras se convierte en un episodio que logra desvelar
un conjunto de dramas, mentiras, traiciones, asesinatos, torturas, llantos
inconsolables y episodios de amor que van enredando la atención
del lector, haciéndole dudar, a veces, sobre la condición
del novelón.
Estamos ante una obra brillante, pero lo que cuenta no es ficción,
sino la más pura realidad. Saber contar y decir la verdad es la
aspiración ética y estética de la autora argentina,
una profesora de Lengua, que hoy vive en nuestro país. A ella no
le hizo ninguna falta inventarse una trama de psycothriller; ni añadir
rellenos, para narrar lo que sencillamente le ha salido a borbotones ,
optando por entrecruzar los tiempos, espacios y puntos de vista con coherencia,
suavidad compositiva y una entereza desconcertante en la construcción
de sus personajes, su lucha desigual, desde el amor, contra la impunidad
del horror.
Se trata, sin duda alguna, del más oportuno regalo para quien siga
teniendo dudas sobre el destino de Mister Pinochet.
Beatriz Pottecher.
Volver
ABC
- Libros
Sin Identidad - Elsa Osorio.
A veinte años, Luz
Alba. Barcelona 1998.
"Es curioso... y patético, pero un burdo y típico argumento
de culebrón hoy resulta, en Argentina, del más absoluto
realismo." La frase pertenece a unas declaraciones de Elsa Osorio
(Buenos Aires, 1952), autora de A veinte años, Luz, novela que,
sin duda, impactará profundamente al lector, y en cuya elaboración
se advierte la concurrencia, trágicamente irónica, del elemento
melodramático. Basada en una problemática de rabiosa actualidad
como es la del tráfico de recién nacidos en las cárceles
argentinas durante el período de la dictadura militar, A veinte
años, Luz, incorpora en su trama argumental, excelentemente estructurada,
un elemento de intriga lo suficientemente impactante aunque peligroso
como para suscitar el interés de la lectura desde el principio
hasta el final del relato. Dicho factor de intriga (la indagación
de la protagonista acerca de la identidad de sus verdaderos padres y,
por tanto, de sí misma, veinte años después de la
bárbara represión militar argentina) hubiera podido entrañar
un gran riesgo en una novela que, como esta, posee una evidente voluntad
de denuncia contra los abusos del poder político perpetrados por
la fuerza, la brutalidad, la tortura física y psíquica,
y, en fin, toda clase de crueldades concebidas por las mentes delirantes
de los responsables, directos e indirectos, del terror dictatorial. Un
riesgo consistente en banalizar, por así decirlo, la tragedia sufrida
por la población argentina, con hechos (robos de recién
nacidos, adopciones mantenidas en secreto durante años, temores
ante el desvelamiento de la verdad, afectos tan «efectistas»
como son los implicados en las relaciones materno filiales, etcétera)
que, con frecuencia, rozan el sentimentalismo.
No es éste, ni mucho menos, el caso de A veinte años, Luz,
cuya autora, consciente de este riesgo, no sólo lo vence estupendamente
sino que atina a manejarlo en provecho propio. Elsa Osorio, argentina
residente en Madrid, ha publicado varias obras (entre otras, Ritos privados,
1982; Reina Mugre, 1990, Beatriz Guido, Mentir la verdad, Las malas lenguas)
y, además del Premio Nacional de Literatura, ha recibido los premios
T.E.A. al periodismo de humor (1987) por sus columnas en la revista Expreso;
el Premio Argentores al mejor guión de comedia por Ya no hay hombres,
y es autora de diversos guiones cinematográficos y televisivos.
Esta faceta de guionista no resulta ajena a la escritura de la presente
novela, cuyo dominio de los distintos registros narrativos utilizados
constituye una labor más que notable. Escrita desde diversos puntos
de vista pertenecientes a distintos personajes, cuyos monólogos
se intercalan a lo largo del diálogo que vertebra el relato el
diálogo entre la protagonista y su padre, en Madrid, veinte años
después de los luctuosos hechos que rememora el libro, A
veinte años, Luz presenta una galería de personajes eficazmente
construidos en su mayoría (y algunos de ellos sencillamente soberbios,
como el de Miriam, una prostituta que acoge a la madre de la protagonista
cuando ésta es trasladada del hospital donde acaba de dar a la
luz a una niña que le es usurpada por la familia de uno de los
generales responsables de la masacre civil) Con mezcla de ternura y dura
realidad, de cálido humor y denuncia implacable, Elsa Osorio ,
describe el paisaje humano de la sociedad argentina compuesto por personajes
pertenecientes a distintas clases sociales y de ideologías contrarias.
Ana María
Moix.
Volver
EL
PAÍS - BABELIA
El Terror como Paisaje Humano
Elsa Osorio convierte la brutal represión militar argentina en
materia literaria. Narrativa:
A veinte años , Luz - Elsa Osorio. Alba. Barcelona, 1998.
Una magnífica novela de la escritora argentina Elsa Osorio acaba
de publicarse con el ingenioso título de A veinte años, Luz.
Su autora es prácticamente desconocida en España, aunque ha
publicado en Sudamérica bastantes novelas y ha escrito algunos guiones
para cine y televisión. Elsa Osorio trata de un tema que todavía
escuece en la sociedad argentina: la represión brutal de la dictadura
militar que sólo pudo acabar con la derrota de la guerra de las Malvinas.
La novela centra la cuestión en las mujeres embarazadas que los militares
capturaron y en los bebés nacidos en cautividad que algunos familiares
adoptaron y crecieron en familias que no eran las suyas originando el drama
posterior de las auténticas familias, las abuelas en busca de sus
nietos.
Los personajes de la novela representan toda la gama de actitudes y opciones
morales que se dieron en aquel momento. Están los más execrables
jefes militares conductores de la represión y las víctimas,
militantes de partidos perseguidos o capturadas por azar que reaccionan
de acuerdo con el carácter de cada uno. Y están todos aquellos
que con auténtica buena fe no saben nada de lo que pasa y se asombran
cuando se enteran, y los que no quieren saber y niegan la evidencia que
se les presenta ante sus ojos. Pero lo que realza este material humano y
social es cómo la autora lo ha transformado en materia literaria.
De la confusión de tantos lacerantes acontecimientos ha surgido un
edificio literario de categoría: una estructura, unos personajes
creíbles, un punto de vista, un lenguaje rico y expresivo. La autora
monta la historia partiendo de un diálogo, como el de Conversación
en La Catedral, de Vargas Llosa, entre Luz, la protagonista, y su hasta
entonces desconocido padre. De esta conversación surge, con la participación
de diversas voces y distintas perspectivas, la historia de Luz, una de esas
niñas arrebatadas a sus madres y conducidas a un hogar ajeno. La
autora, además, utiliza con extraordinaria habilidad material narrativo
propio de los llamados géneros literarios. Algunos personajes y situaciones
proceden del melodrama tradicional y parecen salidos de Boquitas pintadas,
de Manuel Puig. La historia de amor entre Miriam, la prostituta, y Frank,
el americano romántico, procede de la novela rosa. Muchos fragmentos
tienen el carácter sentimental de algunos folletines y el grupo de
personajes más perversos deben bastante a Wilkie Collins. La novela
está pensada para historiar el triunfo del bien, herencia de Collins,
y, naturalmente. para dejar claro el fracaso de la dictadura. Por ello,
a pesar de lo trágico de los acontecimientos, la conclusión
es optimista. A veces, uno de los placeres de la literatura es comprobar
que la maldad lleva las de perder y que el amor vence al odio.
Lluís Satorras.
Volver
La
Vanguardia
Decía un autor que escribía para no ir al psiquiatra. Elsa
Osorio (Buenos Aires, 1952) es mucho más ambiciosa: ha publicado
una novela para tumbar en el diván a su país y exorcizar
una de sus mayores tragedias: el robo de niños durante la dictadura
militar.
A veinte años, Luz quiere explicar la historia real que han vivido
cerca de quinientas familias de su patria. Osorio cuenta la búsqueda
de las raíces por parte de una chica que descubre que los sujetos
con los que vive no son en realidad su familia, y acaba averiguando que
su auténtica madre es una desaparecida asesinada por su abuelastro
y su padre un exiliado que jamás supo que nació.
Elsa Osorio consigue su objetivo. Cuenta unos acontecimientos reales que
se produjeron en su Argentina, y que veinte años después
aún no han sido superados.
Basándose en personajes ficticios, recrea uno de los pasajes más
tenebrosos de esta sociedad y que hoy en día siguen vigentes, puesto
que aun se están produciendo detenciones de altos mandos de las
fuerzas armadas por la apropiación de recién nacidos.
La novela de Osorio es procaz literario para un país que aún
trata sus depresiones. Y también una historia de amor: amor hacia
la madre desaparecida, hacia un padrastro que muere por liberarse de una
culpa, hacia una chica de alterne que escapa de sus amigos y protectores
implicados en la represión. Pero, fundamentalmente, es la historia
de la búsqueda de la verdad, esa que duele y que una parte de Argentina
jamás quiso aceptar, porque aún escuecen las llagas causadas
por la dictadura. Pero, como dice la canción, nunca es triste la
verdad, lo que no tiene es remedio, si bien contarla sirve para ahorrarse
el psiquiatra.
Santiago Tarín.
Volver
A
NOSSA TERRA
Un novo nome de dicir Argentina A
veinte años, Luz pertence ao tipo de narracións que comenza:
eu, arxentina de nación escribo para vós arxentinos e para
vos americanos, e para vós europeos, para que lembredes para sempre
o acontecido -a memoria deste horror-(a dictadura arxentina) e para que
esto que vos conto nunca máis poda ser repetido.Son
fórmulas estas de transmisión de información dentro
das comunidades para preservar a memoria, son fórmulas que proceden
de procedimentos orais (na súa maioria non autoriales) e son fórmulas
compensatorias.Arxentina,
como nación-estado é configurada polo que eles mesmos denominan
"A Oligarquía" -la rural- preguntenlles si teñen
parentes alá que é La Rural; nada desde logo parangonable
a cando nós decimos: labregos, campo, rural ou ruralismo; son os
grandes propietarios, os propietarios da nación, do capital, da banca,
da industria; tolos nalgún tempo por Inglaterra, hoxe subsidiarios
das grandes coorporacións norteamericanas; o glorioso exercito de
San Martin, como lle chama o pai dun dos desaparecidos, forma parte, é
a espiña dorsal desta elite, poucos, sabense os seus nomes, son por
todos coñecidos. Pero Arxentina como ciudadania , como proxecto de
estado de dereito é tamén a infinita riada de emigrantes,
xudeos, italianos e galegos e o conxunto de todos os seus descendentes;
así como por outra banda o son os/as chinitas, os indios que sobreviven
a desfeita imperial dos Hasburgo. E aquí comenzan os problemas, aquí
comenza a historia post-colonial de Arxentina, un conflicto sobre a lexitimidade
dos nomes, pois rotundamente La rural negara unha e outra vez o dereito
de soberania ao conxunto de ciudadáns que non son eles -simples poboadores-
e que unha e outra vez pretenderan formar parte da nación, que unha
e outra vez trataran de lexitimar os seus nomes no conxunto da comunidade.Eu
Arxentina de nación falo para vós, europeos. E contovos esta
historia a vos, aos italianos, aos galegos porque o meu nome é tamén
o voso, porque sou arxentina educada por nais italianas, galegas e estes
son os nosos nomes de procedencia: Iturbe, Ortiz, Osorio, Squirru, López,
Collado. Vostedes, europeos tamén están implicados, nos somos,
neste novo nome, tamén vostedes. A comunidade, a do libro, a da novela
prolóngase -como se sae de si o corpo feminino- como se saíra
de si mesma a loita das avoas, fora do territorio; porque ademáis
estes son os nomes non só da nosa procedencia senón tamén
do exilio.Estamos
implicados, esto para nós galegos non é novidade algunha pero
compre lembrar, compre lembrar que tamén nós somos esa estraterritorialidade,
esa vertical de augas, o Atlántico.Primeira
diferencia co relato tradicional; dirixome a vós pero tamén
a aqueles de onde eu procedo; a nación que re-clama xustiza, estendese
fóra do territorio; o libro, as nais, as aboas de maio constrúen
unha ponte que sobrepasa a legalidade da oligarquía, camiña
cara aqueles lugares onde é posible que a súa voz se escoite,
cara nós, galegos de Europa. O relato do libro, das aboas da praza
de maio é internacional, camiña cara outro comezo.A
novela é xenérica, unha crónica social e sentimental,
dirixida fundamentalmente á emoción e baseada nunha fórmula
de verosimilitude. Leemola sabendo que é ficción pero sabendo
que o que aquí se nos relata aconteceu, é alegoria e é
didactica, nunca ambigua; parte dunha directriz, continuamente nos recorda
"esto é o importante" "esto é o que non debes
esquencer"Non
estamos pois ante unha novela experimental nin vangardista, estamos ante
un relato con personaxes, con peripecia, con introdución, acción
e desenlace, estamos ante unha novela de argumento e compensatoria, gañan
os bos, gaña a palabra, gañan os pequenos, os que padecen
a brutalidade do terror, os que non son oligarquía porque as directrices
son para sobre-vivir ao espanto, para que podamos soportalo e na medida
que poidamos transmitir a memoria, para que nunca máis esto, esto,
e estoPara que
este novo nome que inscribimos na historia sexa legal, estea lexitimado,
democracia: loita das aboas de maio, cos seus panos brancos deseñados
no solo da praza, para legalizarmonos como cidadáns desta comunidade,
para ser de aquí, de nación arxentina e para que todo o mundo
o saiba.A novela,
as voces estructúranse mediante un xogo multiple de parellas, matrimonios
e unións non convencionais; é así porque o que se xoga-o
argumento- é o nacimento, a identidade posible e imposible de Luz,
a protagonista, a vida, o parto e o crime, a morte física e a morte
da memoria, memoria dos corpos, das identidades, o desexo criminal de non
deixar traza, de non deixar rastro dos "apatridas" -apatridas
son aqueles que non obedecen ao nome da oligarquia, ao seu desexo de propietarios
que exclúe á maioria dos ciudadáns- así son
reiteradamente nomeados por Mariana, a filla dos milicos:"apátridas".Miriam
e a Besta, a puta e o torturador, a belida e a besta, o conto, a nenez,
o paradiso. É complexo comprender como aínda hoxe se venera
a Eva Duarte - pero é que no Peronismo hai un intento de inclusión
da riada de ciudadáns excluidos do xogo político, de aí
a magnitude deste movemento político, que non defendo, explico. Eva
Duarte ou Miriam López de Coronel Pringles, a nena fermosa, raiña
dos concursos que debece ser modelo e remata cunha pistola na concha, no
sexo, puta dos coroneis, puta adorada polo torturadores, e unha das nais
de Luz, con todo o dereito e contra as obxecións de Carlos, que non
acepta de bo grao a intervención de Miriam en toda esta historia,
de Miriam, a puta que se xogara a vida por Liliana, que será cifra,
revelación para Luz, a palabra gardada, a fidelidade absoluta desde
o momento en que a ela lle sean desveados os sucesos, os campos clandestinos
de detención, a tortura. Miriam, a puta que non pode parir, que debeze
por Luz, o bebe, a redención, a vidaLiliana
e Carlos, o ideal da razón, tan semellantes a unha parte da miña
xeneración, claro que o final das historias non son iguais; a nós
-militantes contra a dictadura franquista- nunca nos arrebataron os fillos,
podemos contalo. Foi a xeneración dos nosos abos a que cargou coa
morte, é esa xeneración a que aínda hoxe re-claman
aínda un xuizo, xustiza -700.000 personas visitan ao ano a tumba
de Franco no valle dos caídos- memoria deste outro horror, desta
democracia.Mariana,
a filla dos militares, de una estupidez relamida, nai legal de Luz e Eduardo,
o pai cómplice deste silencio, pero doutro xeito; victima tamén
el do tenente coronel Dufau, cando sexa imparable na precura da verdade;
para lembranos que non todos da outra banda son iguais, que existen diferencias,
dunha banda, doutra; os matices do espantoAmalia
e o seu tenente coronel; aquí si, sen dúbidas: o fascio, o
glorioso exército e as súas mulleres, corruptos, todos, e
como na maldición bilbica, tamén corruptos na descendenciaLaura,
a lúcida tia, non biolóxica de Luz, Xabier o irmao de Eduardo,
a dor, o loito imposible porque a perda non pode reberter senón sobre
o desveamento da verdade, senón sobre a coraxe da verdade, da palabraDolores,
o amor, a entrega; como dentro aínda do máis espantoso dos
espantos é posible amar. Eros, a desaparición do mundo. Respirar
dentro do espanto, a respiración posible La memoria sirve para respirar
mejor, diráOs
pais de Dolores, tan semellantes a algúns dos nosos, imposible comprender
a militancia dos fillos, pero valerosos sen límite, abós,
aboasE, Elas,
o centro do libro, as aboas de maio e Luz, esa nena que vemos medrar e parir
e ese dia saber e buscar, buscar sen tregua ata Mirian, ata Dolores, ata
Laura, ata as aboas, ata o encontro co pai biolóxico Carlos Squirru.
se tornan declarantes ante o tribunal do mundo para deixar de selo. Esa
conversa inacabable, como desmontar os dogmas e traer a Carlos, traernos
ata a realidade que rompe tamén os ideais da razón para sobrepasalos
e construir outro discurso en feminino, máis perto da vida, que non
exclúa a vida, a inclemencia absoluta da vida, con todas as súas
contradicións, cos seus resultados inexactos. O abrazo.Existe
na novela unha sinrazón, a sinrazón das victimas que, para
que se faga xustiza, a sinrazón das voces na novela que desmiten
o aparente, as identidades ficticias. Sinrazón que conduce as personas
a vivir como natural, como dado o crimen, a non saber, ao silencio; sinrazón
que conduce a Miriam a aceptar como posible a súa combivencia co
Besta, a Eduardo a convivir e aceptar a Luz como filla, a inscribila co
seu nome, e consciente da equivocación, da mentira a ser cómplice
do asasinato, a non falar, a non saber. Penso que si hai algo aterrador
en todo isto é o saber que por onde ti pasabas todos os dias se torturaba
e ti nada sabias. Silencio, mala conciencia, un perdón casi imposible
senón se restaura a xustiza: Memen e a libertade da maioria dos implicados,
a lei da obediencia debida.A
novela, xa que non os tribunais, fai xustiza a esta diferencia. Facer xustiza
a esta diferencia é instiutir novos destinatarios, novos destinadores,
novas significacións, novos referentes para que a sinrazón
(as sinrazóns do libro) poidan expresarse e para que os demandantes
(os do libro: Miriam, Liliana, Eduardo, Dolores, Luz, as aboas) deixen de
ser victimasQuezais
sea a grandeza do libro esta capacidade para amosar as diferencias e atoparlles
o idioma. A posibilidade que lles otorga aos seus personaxes de acción,
de tomar parte na historia, de non ser víctimas. Esta, a escrita
de Elsa Osorio é escrita e vontade contra a traxedia, contra as escuras
e estúpidas linguas do infortunio e por iso é narración
convencional pero tamén contra narración convencional, pensamento,
emoción e por veces poética. Sempre desde unha trama ou urdime
dunha intelixencia pavorosa.Esta
novela non se le, debórase, porque é suspense, intriga, porque
é paixón e panfleto endexamáis, porque conmociona,
porque é conmvedora, porque é a reconstrución dunha
vida, porque non se pode soltar.Para
chegar asi ata a frase de Mirian:Tu mama era Liliana no sé qué,
nunca supe el apellido y tu papá se llamaba Carlos Squirru y los
mataron porque querían una sociedad más justaPara
chegar asi ata Nora Mendilarzu de Ortiz los mismos ojos, la misma manera
de pararsePara
chegar así á frase que é cifra e que nos devolve un
lugar no mundo, para deixar de ser superfulos, porque nos devolve a identidade,
o dereito de existencia, unha carta franca de cidadania.Lean
a Elsa Osorio, lembrarán coa súa escrita a Inés Olleiro,
a María Elsa Martínez, a Xoan Carlos Casariego, a Urbano López,
a María Seoane Toimil, a Dolores Pilar Iglesias, a tantos e tantos
galegos chupados, desaparecidos. Leeranse a vostedes mesmos. Que a disfruten.
Chus Pato.
Volver
ENTREVISTAS
Avui
«La memoria serveix per poder respirar millor»
Apunt
Elsa Osorio va neixer a Buenos Aires el 1952. Des de 1994 viu a Madrid,
on és professora de narrativa i comunicació. Dos anys després
del cop d´Estat a l´Argentina, el 1978, es va exiliar a París,
on va continuar els estudis de filologia i periodisme. Després
va passar una temporada a Espanya i va tornar de nou al seu país.
Es va doctorar en lletres per la Universitaat de Buenos Aires. Ha publicat,
entre d'altres, les novel·les Ritos Privados, Reina Mugre i Las
malas lenguas. Alba Editorial acaba de publicar a Espanya la seva darrera
obra, A veinte años, luz, una història que es llegeix com
un «thriller», amb diferents veus protagonistes, sobre el
drama dels fils segrestats per la dictadura argentina.
QA.- Per què cal recuperar la memòria?
EO.- Perqué es necessària. Per a la meva novel·la
ho era, sens dubte.
QA.- Parlava en termes genèrics, no de la nove·la en concret.
EO La memória és necessària perque, si tot s'amaga,
les ferides del teixit social acaben per surar. La memòria serveix
per poder respirar millor.
QA-- L'Argentina respira per fi?
EO.- Si, tot i que encara hi ha una sèrie de lleis, la de punt
final i la d'obedicència deguda, que fan que convivim amb assassins
que caminem lliures pel carrer. Però encara hi ha diferències
amb Xile, cal no oblidar-ho.
QA.- Quines?
EO.- A l'Argentina els membres de les juntes militars van ser jutjats
pel govern radical d'Alfonsín, cosa que no ha passat a Xile.
QA.- Però Menem va enterrar el que havia fet Alfonsín.
EO Sí, els va indultar.
QA.- ¿Un pas enrere o només astúcia política?
EO.- Voldria ser objectiva, i desconec les intencions de Menem. En tot
cas, cal dir que els militars a l'Argentina no tenem el pes que mantenen
a Xile .
QA.- Però, ¿va viure l'indult als militars com un insult
a la memòria del seu país?
EO.- És clar. Hi ha gent que n'era partidària, per la reconciliació
nacional, però jo no crec que calgui oblidar ni perdonar.
QA.- ¿ Caldrà dur tota la societat argentina al psiquiatre?
EO.- És possible, però sigui com sigui, tot això
s´haurà de resoldre.
QA.- Com?
EO.- Hem fet passes importants. Pensa que, malgrat tot, ara l´Argentina
és una presó per als genocides. Amb les accions de Garzón
contra alguns militars argentins i contra Pinochet, els genocides , lliures
al meu país, no podem sortir-ne.
QA.- Presó de luxe?
EO No ho és tant com es pugui creure , però.
QA.- I la seva novel·la?
EO.- Surt del que he viscut i sentit al meu país. El drama dels
fills de pares desapareguts és ara quan comença a sortir
a tot arreu.
QA.- ¿Una generació d'orfes , gairebé?
EO.- Sí. És terrible. Han passat vint anys de tot allò
, distància necessària per parlar-ne intentat fer una obra
d´art, però suficientment curta per tenir-la molt present.
QA.- Quina edat tenia quan hi va haver el cop d´Estat?
EO.- 23 anys.
QA.- ¿Sent nostàlgia del seu país?
EO.- M´hi trobo a gust, a Espanya , però hi ha moments en
què no em sento d´enlloc.
QA.- ¿Va militar mai en grups d'esquerra?
EO.- Prefereixo no parlar-ne.
QA.- Per què?
EO Les coses es veuen ara diferents de quan tenies vint anys .
QA.- ¿Tant com per penedir-se de la seva militància?
EO.- No,no. Vaig militar en un grupet d' esquerra, però mai vai
ser peronista ni montonera. El meu grup era una escissió comunista.
Però tots ens vam equivocar en aquells anys.
QA.- Uns més que altres ?
EO.- Sí, és clar. Però ara he vist un exmontonero,
Firmenich, i un militar, Balza, admetre tot això, el que van fer,
com la van cagar, i sembla , tot plegat, bastant obscè . Tantes
morts per a no res.
QA.- El pitjor de tot allò?
EO.- Les víctimes, és clar. Però ara el més
greu és que no se'n parla gens. Ni en cinema, ni en literatura
. És sorprenent.
QA.- ¿ Vol dir que no exagera una mica?
EO.- De debò que no. En literatura, l' únic que es ven ara,
i que les editorials estan disposades a publicar, és novel·la
històrica, sobre els herois de la pàtria i coses d'aquestes.
QA.- Però vostè m'ha dit que no s'ha d'enterrar la memòria.
EO.- És clar que no! Però la gent sembla cansada, no ho
sé. Sembla que no vulguin sentir-ne a parlar més, de desapareguts,
de fills segrestats. És increible! La premsa només parla
dels escàndols menemistes o que un dia recuperarem les Malvines.
QA.- Encara s'ho pensen?
EO.- La premsa argentina ha venut el recent viatge de Menem a Londres
com el principi de la devolució de les illes a l'Argentina.
QA.- Però A veinte años luz no surt del no res.
EO.- És clar que no. És el que et deia. Enmig de tanta confusió,
sents un soroll de fons. És d'aquí d'on surt la meva història,
que és la història recent del meu país.Quim Aranda
Volver
|