|
ABC, de las Artes y las Letras. España.10.6.06
El otro cielo
Por Arturo García Ramos.
Elsa Osorio ha urdido una dilatada novela sobre la génesis y expansión de uno de los mitos de la historia argentina: el tango. Mito y símbolo que se percibe como algo legendario y contradictorio pero esencial en la patria de Borges y Cortázar, dos narradores seducidos por su embrujo. Cielo de tango gira en torno a la figura del compositor de origen humilde Juan Montes y a las diferentes generaciones de la familia aristocrática de los Lasalle; aunque las historias se ramifican hasta compendiar la multiplicidad de las variaciones del melodrama que condensan las más famosas letras de este género musical. Abarcadora, visual, contrapuntística, la novela despliega una docena de vidas que se enredan en una maraña de pasiones de amor y celos, venganzas, separaciones y regresos. En medio de ese borboteo está esa forma musical popular que debió escalar el prestigio de lo culto y arrasó París para seducir a Europa. Su influencia afectó a las relaciones sexuales y a los movimientos sociales, a las instituciones y a la vida familiar. Tango, renovación y escándalo. Tango, revuelta social y expansión económica, «motín de sensaciones extremas», una impudicia que exhibía el deseo desbordado y una concentrada narración de pasiones.
Elsa Osorio ha sabido trenzar las historias particulares con la sucesión de acontecimientos políticos que marcaron en Argentina el comienzo del siglo XX: la expansión económica, el flujo de inmigrantes, la injerencia extranjera, el caos político. Tal vez porque el tango es «un espejo de nuestras realidades», como nos enseña Blas Matamoro, esa historia externa se combina con la de las emociones que agitan a los protagonistas. Cíclicamente, en cada generación rebrota el conflicto: los aristócratas criollos tratan de sustraerse al influjo de esa música irreverente, en tanto que los compositores, bailadores e intérpretes que contribuyeron a su desarrollo y difusión son arrastrados al tango fatalmente. «En el cielo nos espera a los argentinos la idea platónica del tango», escribió Borges. Cortázar narró en El otro cielo la historia de un hombre empeñado en dominar, reducir y adecuar a las buenas costumbres la llamada maléfica del tango en su amada. Aquellos cielos están en éste, dilatado y magnífico, de Elsa Osorio.
CULTURAL Ñ | Clarín 20.5.06 (Argentina)
Milonga sentimental
A través de la vida de una pareja y sus familias, Elsa Osorio reconstruye la historia del país con ritmo de tango.
MARIA JOSE EYRAS
La imagen de una pareja bailando en Le Latina, una milonga en París, da comienzo a Cielo de tango . Allí se conocerán Luis y Ana, dos argentinos que se descubren descendientes de familias que también entrelazaron sus vidas a través de la música ciudadana. El proyecto conjunto de filmar una película engarzará la historia con la de sus antecesores, en dos grandes líneas del relato, situado entre comienzos de este siglo y las primeras décadas del 1900.
Elsa Osorio muda de tiempo, de narrador y de espacio, con la soltura de una buena bailarina.
Su escritura transmite el vértigo de la danza del tango, la embriaguez del cóctel de música, sensualidad y movimiento. Con fluidez, como quien cambia de compañero de baile, estas mudas llevan de una generación a otra, de La Boca a un salón en París, del fabricante de organillos al estanciero, con el fondo de los conflictos e impulsos de crecimiento que caracterizaron la época: el poder de los frigoríficos, las luchas obreras, la violencia en la represión policial, las olas inmigratorias, la evolución del tango, la aparición de la radio y el impacto en los hogares de sus primeras transmisiones.
En esta rica trama que la autora de A veinte años, Luz teje con evidente madurez, el tango mismo es un personaje. Cuenta su evolución, define su esencia y se dirige a los demás protagonistas de la novela para hablarles de la relación visceral que cada uno mantiene con él: “Ese abrazo soy yo, Tango, así de simple como lo sentías vos, Hernán, en aquellos tiempos. Pasaron años debatiendo sobre mis orígenes y mis causas, mi nombre y mi mestizaje, disertando sobre aspectos irrelevantes cuando lo único importante, lo que me funda, es ese abrazo”.
Desfachatado, entrometido, veraz cuando de sentimientos se trata, el tango alcanza en el relato la altura de una pasión y un destino.
A la vez, hace gala de su capacidad de fusionar con su seducción a inmigrantes y nativos, a diferentes culturas e influencias musicales, como el jazz. Elsa Osorio ilumina así, a través de él y de la ficción, la génesis de la compleja identidad de los argentinos.
En 2006, año que remueve dolorosas secuelas de dramas recientes, remontándose al golpe que derrocó a Yrigoyen, la novela amplía la mirada del lector y lo ayuda a comprender, con la altura de un entretenimiento y el rigor del oficio, esa sensación de herida abierta que se roza cada vez que alguien menciona hechos clave de nuestra historia.
Deja entrever, también, la dificultad de hablar sobre lo sucedido, de dialogar acerca de nuestras diferencias y las brechas de comunicación, a veces insalvables aun entre integrantes de la misma familia.
Cielo de tango recrea el pasado sin contradecir la posibilidad de mirar hacia adelante, al contrario.
¿O acaso entender cómo llegamos hasta este presente, ya sea descifrando la memoria colectiva o individual, no es una manera de saber quiénes somos, cómo obrar en el futuro? Y si bien en algún momento, las vicisitudes parecen demasiadas y uno se pregunta a dónde conducirán, el final, a través de los ojos y el desamparo de Ana, llega como una epifanía donde, en una sola escena, se cifran las claves del drama y la esperanza argentinos.
REVISTA EL PAÍS.. MARUJA TORRES
Uno de los cuatro libros recomendados por Maruja Torres para el Día del Libro en su columna PERDONEN QUE NO ME LEVANTE.
“Cielo de Tango” Una danza de piernas bellas y fuertes y de historias entrecruzadas bailada apretadamente con el Tiempo por la escritora argentina Elsa Osorio que ya deslumbraba con su anterior novela A veinte años, Luz, saga de dos familias, epopeya porteña, amilongada. Toda una inmersión en un mundo que amamos, o deberíamos.
NOTAS Y ENTREVISTAS
HERALDO DE ARAGÓN. A. Castro 26/4/2006
Elsa Osorio reconstruye la historia argentina con música de bandoneón
La escritora triunfó con "A veinte años, Luz". Presentó en Cálamo su nueva novela, "Cielo de tango".
Zaragoza | Elsa Osorio dice: "Un argentino no se puede escapar de Borges". En su caso con más razón: hace años, estudió con él; conversaba con el autor de "El Aleph" los domingos por la mañana. "Borges me dejó este amor por la literatura. Era una persona humilde, que poesía una gran ironía. Te escuchaba y te transmitía de la literatura una idea de goce infinito, de un lugar sin límites".
En esa idea del goce infinito, Elsa podría citar a otros autores como Julio Cortázar, que amaba el jazz y los aires del tango; como la escritora Beatriz Guido, una magnífica "mentirosa" de su propia vida, a la que le dedicó un libro completo; como Silvina Ocampo, aquella espléndida narradora en corto, esposa de Bioy Casares, que dijo una frase impecable: "El tango es alegrarse de esta triste".
Elsa Osorio, autora de la novela "A veinte años, Luz", elogiada en medio mundo, dice: "Para un argentino, es difícil escaparse de su país aunque viva fuera, y el tango es un elemento simbólico de muchas cosas". Quizá por ello, su última novela, "Cielo de tango" (Siruela), se atreva a contar una historia de esta música que arranca en el 2000 en París y que acaba desplazándose hacia los gloriosos años 20 de Buenos Aires.
Elsa Osorio insiste: "Dudé mucho en decidirme si tango debía estar en el título. Argentina, Borges, el tango, son casi tópicos. Pero lo de tango salió de un narrador, de unos diálogos, de un lugar. Del tango suele decirse que es macho, y aquí habla y habla, como si fuera un auténtico cuerpo de voces. El tango para nosotros lo es todo: distingue a esta sociedad de la que quiero hablar, responde a cuestiones cómo quiénes somos. Los argentinos somos un cruce de criollos, españoles, italianos, emigrantes de otros lugares, indios. Y el abrazo del hombre y la mujer también es tango".
Elsa Osorio cuenta la historia de dos familias: la de Ana, francesa e indiferente al país de su padre, Argentina; y la del porteño Luis, que se traslada a París para huir de una crisis que tiene su correspondencia con la gran crisis de Argentina. Y lo hace a través de un sueño: dirigir una película, cómo no, sobre el tango, en la que participará Ana. Ahí ambos se unen, desempolvan historias, recuerdan situaciones tan curiosas como que Isadora Duncan bailó envuelta en la bandera argentina. "En Argentina se está dando la recuperación de algo propio y muy íntimo. Por eso el tango ahora me parece la metáfora de muchas cosas positivas".
La Reppublica delle Donne. Lara Crino. (Italia) Junio 2006
Toda la novela gira en torno al tango, como símbolo de una Argentina mixta, el simbólico abrazo entre todas las nacionalidades que componen el país. Cuando el tango nace, su alma “mestiza” hizo que las clases altas lo consideraran lo rechazaran. Y hoy ¿sienten que el tango representa el alma de la Argentina?
En los últimos años el tango ha tomado un gran auge en la Argentina. Dejó de ser una música de los viejos, de la radio, de los profesionales del tango, del espectáculo para turistas, para transformarse en un fenómeno masivo y vivo. Si en sus inicios unió criollos con inmigrantes de todos los rincones del mundo, hoy en sus “milongas” ( lugares donde se baila el tango) lo que mezcla son las edades, los niveles sociales y económicos , problemas y pasiones. Un curioso fenómeno para el cual no tengo una explicación unívoca. Quizás la profunda crisis que se avecinaba hizo que el tango, símbolo de nuestra identidad, acercara a unos con otros, personas que fuera del marco de la milonga no se tratarían.
En los años diez, cuando triunfa en Europa, las clases altas argentinas se escandalizan. El rechazo era su mestizaje, y esa connotación de “pecado” ligada a los primeros lugares donde se bailó: prostíbulos, cafés de camareras. Hoy ha perdido la connotación de pecado pero no la de sensualidad. Y es probable que esta sea una razón de su auge no sólo en Argentina, sino en muchas ciudades del mundo. Un hombre y una mujer, un contacto físico, una manera de caminar juntos y en armonía.
Usted usa el tango para contar el pasado. Cómo ha elegido la historia de las familias de Luis y Ana? ¿ Tienen algo que ver con su memoria familiar?
Elegí deliberadamente dos familias criollas, a la que luego van sumándose los inmigrantes y las familias crecen, se abren, se enriquecen. Se dice familias criollas a las descendientes de españoles, anteriores a la gran inmigración de fines del XIX, principios del XX, pero también la otra familia, la que viene de la hija del ama de leche, es criolla, aunque tenga mestizaje indígena- que nunca se menciona- y no sepa quien fue su bisabuelo. La diferencia entre unas y otras son la propiedad de las tierras.
Se dice que los argentinos venimos de los barcos, y de algún modo es cierto. Yo no quise olvidarme de los que estaban antes, los criollos con o sin vacas. Mi familia paterna tiene muchas generaciones en la Argentina- lo que me ha poblado mi infancia de cuentos y mitos- y su origen remoto es Galicia. Mi familia materna es de origen vasco. Pero ser argentino es el tejido de los que nos rodean, ser argentino es ser italiano, gallego, polaco, inglés, judío, y hasta criollo. Los mayores músicos del tango fueron italianos o hijos de italianos, y sin embargo, nadie se le ocurre decir que el tango es italiano, el tango es la mezcla de todos.
La protagonista, Ana, ha vivido toda su vida adulta en el exilio. Y sus padres no querían hablar más del pasado. Ahora que el tiempo de la dictadura está lejos, ¿se está hablando de ese tema? ¿Cómo reacciona el conjunto de la sociedad argentina?
En los últimos años se han dado pasos importantes: se han abolido las leyes de la impunidad y los asesinos pueden ser juzgados, esto es muy importante para que mucha gente se anime a hablar de lo que vivió entonces. Esto no depende de ningún político (aunque el gobierno actual ha colaborado) sino de la lucha de las Madres, las Abuelas, y otros organismos que no han dejado un solo día de luchar para reclamar justicia. Hay muchas personas que no quisieron ver lo que pasó, “de eso no se habla”, pero los jóvenes sí quieren saber lo que ha pasado, y ahora las máscaras están cayendo, la memoria está triunfando, lo que me da esperanza, porque no se puede andar sobre tapices de seda, cuando abajo hay cloacas.
CAMBIO 16 -
Natalio BlancO. 24/4/06
“El tango es un matrimonio que dura tres minutos y medio”
“Cielo de Tango” (Siruela) se apoya en el hipnótico baile porteño para mirar con nostalgia y memoria el destino de todo un país.
¿Se puede definir el tango con palabras?
Siempre me ha parecido acertada una frase de Silvina Ocampo :"el tango es alegrarse de estar triste".
¿Qué paralelismos guarda el tango con la historia de un país entero, Argentina?
Aún cuando se dice tango argentino, en verdad el tango es la música de Buenos Aires, la música del Río de la Plata. Un ejemplo más de cómo la ciudad de Buenos Aires, con su crecimiento desmesurado desde fines del siglo XIX, su acumulación de riqueza, eclipsa el país. El gran aluvión inmigratorio llega a Buenos Aires y hace suya la música de los arrabales donde compadritos, mujeres de mala vida, y niños bien se abrazan. La inmigración lo hace suyo, entreverándose con los criollos, poco a poco el tango gana espacio en el conventillo, en los centros de inmigrantes. Hay que tener en cuenta que muchos no se comprendían entre sí, el abrazo del tango produce una comunicación con los cuerpos más rápida, más esencial.
Parece inevitable en muchos argentinos desplazados o descendientes de emigrantes esa dicotomía amor/odio que el personaje de Ana mantiene con este país en la novela.
Es que, por mucho que uno lo quiera, nos ha pegado duro. Hemos emigrado para salvar la vida de los genocidas, en los últimos años para poder sobrevivir.
Lo que el tango une, ¿puede separarlo el hombre?
El tango es un matrimonio que dura, como mucho, tres minutos y medio. Y no es Dios el que une, es la elección. Si la pareja de tango no acopla sus pasos, mejor terminarlo, y pasar a otro.
El tango siempre ha ido unido a la frustración del amor, casi nunca llega a buen puerto, como precisamente sí ocurre por ejemplo con el baile de las sevillanas en España. ¿Por qué?
Es cierto, supongo que porque Sevilla es una ciudad más alegre, las sevillanas se bailan para afuera, el tango para adentro. Y la nostalgia está siempre presente en el tango, nostalgia de la tierra que se dejó, del tiempo que fue, del hombre o la mujer que nos amó y ya no.
La música es una medicina insustituible para aunar a todos los extremos de la escala social, y el tango, como también las sevillanas, no escapa a esta máxima. ¿a qué se debe esta circunstancia?
Creo que moverse al compás de una música que se disfruta crea una empatía entre quienes comparten ese momento, como si todo lo demás que nos separa pudiera quedar suspendido en ese goce.
Da la impresión que hoy día el tango ha perdido parte de ese encanto que siempre lo ha mantenido unido a lo prohibido, a lo marginal…
Lo ha perdido, efectivamente, porque hace tiempo que ha sido aceptado, pero no ha perdido su sensualidad, ni su improvisación, por lo tanto sigue inventándose a sí mismo.
¿Qué hay de fantástico y de recuperación de la memoria en esta obra?
La recuperación de la memoria colectiva está en los hecho narrados, apoyados en la historia de esos años, de fines de siglo XIX a 1930 ( cuando se produce el primer golpe militar, el principio del desastre) y en el siglo XIX cuando todo el sistema parece haberse caído. Los elementos fantásticos están en los narradores, Tango y esos muertos que son los mismos personajes de la novela pero en un presente perfecto, en una eternidad en la que se goza, en esa suerte de Cielo que supieron ganarse: Tango.
VOCABLE . Caroline Diebold. Enero 2007. (FRANCIA)
“Los argentinos siempre nos preguntamos quiénes somos”
Tango, su última novela es de cierta manera un retrato de la sociedad argentina a través la historia de la génésis de su danza emblemática, el tango ¿Cómo surgió la idea de esta novela?
Yo quería contar Buenos Aires y su gente, sus amores y luchas, sus errores y aciertos a partir del tango. Una danza singular porque, a diferencia de otras, se baila para adentro. Buenos Aires cambia sustancialmente con el aluvión inmigratorio que comienza hacia fines del siglo XIX. La gente habla en distintas lenguas, y el tango permite a los cuerpos comunicarse antes y de una manera esencial. Ya instalado en los ambientes marginales, donde compadritos, niños bien y mujeres de mala vida le dan vida, la inmigración lo hace suyo, borrando en el abrazo las diferencias de orígenes y sociales.
En su novela, el tango une a dos familias criollas, situadas en los extremos de la escala social pero la danza es siempre motivo de ruptura entre los diferentes personajes…
Ruptura...y unión. La ruptura se produce cuando lo que prima son los valores hipócritas de la sociedad, la esclavitud a la clase, a la ideología, al “qué dirán” y no el abrazo.
La novela es al mismo tiempo una saga histórica y un homenaje al tango... ¿Cómo la definiría Usted?
Las dos. Pero cuando escribo no persigo un objetivo determinado, me dejo llevar por lo que el texto y los personajes me piden, y trabajo la construcción. Sé que lo que quiero decir en la novela lo descubriré después, cuando los lectores me devuelven preguntas como la suya. Los argentinos siempre nos preguntamos quiénes somos y en “Tango” hay un intento de dar cuenta de la identidad social.
«En el cielo nos espera a los argentinos la idea platónica del tango », ¿le inspiró aquella frase del gran Borges?
Borges siempre está atrás de lo que uno escribe, aún cuando no sea consciente de ello. He tenido la suerte no sólo de leerlo desde joven sino de estudiar algunos meses con él.
Su novelatiene bases históricas¿Cómo se hizo la fusión entre lo real y lo ficticio?
Es útil a la narración entrelazar personas y hechos reales- sobre los que he investigado- con hechos y personajes ficticios. Mi personaje Juan, el compositor, no existió, pero los músicos y los lugares en los que toca son reales. En esta novela me di el gusto de armar orquestas con los mejores músicos de los veinte. El telón de fondo de una de las historias de amor es la inauguración del tranvía eléctrico que fue exactamente ese día y en ese lugar que dice mi novela. Como el comienzo del metro, el asesinato del jefe de Policía, las luchas obreras, la Sociedad Rural, la riqueza de Argentina en aquellos años, el escándalo que produjo Isadora Duncan cuando bailó desnuda con la bandera argentina, la primera audición de radio, el primer golpe militar.
¿Era imprescindible situar gran parte de la historia en París?
Lo que pasó en París es importante en la historia del tango: le dio una suerte de pasaporte que le permitió ser aceptado en su propio país. Me sedujo el alcance del debate que se produjo justo antes de la primera guerra mundial acerca de la “decencia” del tango. París es una ciudad real, pero también un mito de los argentinos. Y por último, (aunque quizás sea lo primero) a mí me encanta París.
Es una novela con muchas voces. El tango mismo habla a sus personajes y los enfrenta. ¿Cómo surgió la idea?
Contar la historia desde uno y otro personaje permite encarar una visión más compleja, con matices, imprescindible para reflejar la constitución de una sociedad variada, como la que trato. Que Tango sea un personaje, que habla a los otros, los reprende y se emociona con ellos, estaba en el embrión de la novela. En cambio el diálogo de los muertos que viven en Tango fue un juego, una manera de relajarme de un trabajo demasiado acotado por la investigación. Pero me fueron ganando hasta tomar su lugar. Me caían simpáticos esos personajes gozando eternamente de aquellos amores que yo no les permito vivir porque no era posible, bailando, cantando, cotilleando sobre lo que sucede en la novela como vecinos de barrio.
Logró hacer que la alianza de las palabras se parezca a la fusión de los pasos de tango…
Ojalá...
¿En qué sentido el tango sigue siendo una metáfora de la sociedad argentina de hoy día?
Ha habido un resurgimiento del tango en la Argentina, un verdadero fanatismo, lo bailan desde los 10 a los 90 años las personas más disímiles. Yo vivía afuera y me costó entenderlo. En la crisis del 2001 esa mezcla de gente de las milongas salió a la calle, unidos en el hartazgo de un sistema que llevó al país a la pobreza.
Tiene experiencia de la escritura de guiones para el cine y la televisión, ¿le gustaría llevar a la pantalla su novela?
Me encantaría. Yo veolo que escribo, por eso trabajo los narradores como cámaras.
¿Cuál es su próximo proyecto?
Estoy terminando un libro de cuentos, y trabajo en la vida de una mujer, Mika Etchebéhère, que vivió los grandes acontecimientos históricos y culturales del siglo.
EL PAÍS. CULTURA. A.I. (ESPAÑA) 14.4.06
Elsa Osorio mueve los hilos del tango en su última novela
La tortuosa historia de amor y pasión que a lo largo de un siglo mantiene una saga de dos familias pertenecientes a los extremos de la escala social en Buenos Aires protagonizan Cielo de tango (Siruela), de Elsa Osorio . Los personajes de la obra se van uniendo a lo largo del tiempo merced a una danza "peligrosa y sensual".(...)
Cielo de tango recrea la historia de una ciudad y de una música, a través de la saga de dos familias, en los extremos de la escala social. Un cóctel explosivo de amores, luchas, alegrías y traiciones, en donde merodea una danza peligrosa y sensual que los funde en un abrazo. Es el tango quien habla a sus personajes, los enfrenta y los une, los aplaude y los regaña, se emociona y vibra con ellos. La historia que cuenta Elsa Osorio comienza en París en 2000, cuando el azar de un tango une a Ana y Luis, descendientes de dos familias destinadas a entrelazar sus pasos hace más de un siglo. (...) "Quería contar Buenos Aires y sus gentes, sus amores y sus luchas, sus errores y aciertos a partir del tango. Una danza singular porque, a diferencia de otras, se baila para adentro, abrazados. Buenos Aires cambia, se refunda con el aluvión que comienza a finales del siglo XIX", puntualiza.
Fantasía y memoria
La narrativa de la autora ha seguido fundamentalmente dos caminos: lo fantástico y la recuperación de la memoria colectiva, “y en esta novela he conseguido fusionarlos".
FNAC. Abril 2006 (España)
-¿Cómo surge esta novela?
Hace años me interesa la idea de contar una sociedad, a partir de la danza que la caracteriza. Investigué mucho en la historia del tango para un viejo proyecto, de esos que van a dormir a los cajones, pero algunos personajes nunca me abandonaron. Yo quería contar Buenos Aires y sus gentes, sus amores y luchas, sus errores y aciertos a partir del tango. Una danza singular porque, a diferencia de otras, se baila para adentro, abrazados. Buenos Aires cambia sustancialmente, se refunda de alguna manera, con el aluvión inmigratorio que comienza hacia fines del siglo XIX. La gente habla en distintas lenguas, no se comprende, y el tango permite a los cuerpos comunicarse antes. Ya instalado en los ambientes marginales, donde compadritos, niños bien y mujeres de mala vida le dan vida, la inmigración lo toma, lo hace suyo, borrando en el abrazo las diferencias de orígenes y sociales.
- La saga, sin embargo, no es de familias de inmigrantes...
Siempre escuché que los argentinos venimos de los barcos, y yo no quise olvidarme en esta novela de quienes estaban antes, por eso elegí dos familias criollas, en los extremos de la escala social, a las que luego, de manera natural, van sumándose personas de distintos países.
- ¿Cielo de Tango es una novela histórica?
Sí, como en A veinte años, Luz las bases son históricas, los personajes, ficticios. En Cielo de Tango, tal vez por la distancia temporal, o porque no es un tema tan dramático, me permito otras libertades. Mi personaje Juan, el compositor, no existió, pero los músicos de su orquesta y los lugares en los que toca son todos reales. El telón de fondo de una de las historias de amor es la inauguración del tranvía eléctrico que fue exactamente ese día y en ese lugar. Como el comienzo del metro, el asesinato del jefe de Policía, las luchas obreras, el escándalo que produjo Isadora Duncan cuando bailó desnuda con la bandera argentina, la primera audición de radio, el primer golpe militar... Personas y hechos reales se entrelazan con hechos y personajes ficticios.
- Y cómo explicas en tal marco ciertos narradores como Tango y los muertos que comentan lo que pasa en la novela, como si estuvieran en un teatro. No son los cánones de una novela histórica.
Porque me gusta experimentar. Mi narrativa ha seguido fundamentalmente dos caminos: lo fantástico y la recuperación de la memoria colectiva. En esta novela se han fusionado. En principio ese diálogo de los muertos que viven en Tango, esa suerte de coro griego, fue un juego, una manera de relajarme de un trabajo demasiado acotado por la investigación. Pero poco a poco me fueron ganando hasta tomar su lugar, me caían simpáticos esos personajes gozando eternamente de aquellos amores que yo no les permito vivir porque no era posible, bailando, cantando, cotilleando sobre lo que sucede en la novela como vecinos de barrio.
- El presente mezclándose a la narración cronológica de los hechos estaba también presente en A veinte años, Luz. Como también los múltiples narradores.
- Efectivamente. Me resulta útil a la narración manejarme en dos tiempos. Trato a los narradores como una cámara, contar la historia desde uno y otro personaje permite encarar una visión más compleja, con matices. Invito al lector a participar con sus simpatías, rechazos y su propia escala de valores. Tengo un particular cuidado en dejar varias puertas abiertas. Como en la vida misma, me gusta más abrir la puerta para ir a jugar que indicar con un dedo en alto lo que está bien y lo que está mal. Si intento reflejar la constitución de una sociedad variada, contradictoria, rica en el más amplio sentido, como la que trato, no podría ceñirme a una sola visión del narrador.
- Uno se pregunta leyendo Cielo de Tango cómo una sociedad que vivía de tal manera en los años veinte pudo caer en las circunstancias que viven los personajes del presente, Ana y Luis.
Quizás haya intentado responder, por la literatura, a esa pregunta que tantas veces he escuchado en España durante la crisis del 2001: qué pasó, cómo es posible que la Argentina haya llegado a esta situación. Si los argentinos en lugar de preguntarnos siempre por nuestra identidad y resaltar nuestras diferencias, viéramos en ellas nuestra riqueza y las abrazáramos como en el tango...
PRENSA QUATRO/España César Porras 2ª quincena, mayo 2006 (ESPAÑA)
“El tango tiene una connotación de sensualidad”
Sosegada en su charla, Elsa Osorio nos recibe en Siruela, editorial que ha publicado su última novela ‘Cielo de tango’. “La danza es una manera interesante de observar una sociedad”, comenta la escritora de ‘A veinte años, Luz’ un libro recibido con gran acogida por crítica y público. A partir del tango como hilo conductor toma la saga de dos familias, que aún encontrándose en ambos extremos de la escala social “sus recorridos va en ríos paralelos, juntándose en algún punto”. A su vez confiesa que en el libro el tango funciona “como un abrazo de las diferencias”, lo que le permite contar diversas historias. (...) el desmadejamiento de la historia de dos familias, son relatos “de amor y pasión, con el telón de fondo de la historia socio-política, más que de Argentina, de Buenos Aires”.
¿Es una historia de personajes?
Me gusta que los personajes tengan matices(...) El personaje principal es un músico, llamado Juan Montes, y la que será su compañera en la vida, Rosa Leira, una mujer de origen 'gallego' que vivirá su infancia en Argentina, después es expulsada del país y será cantante de tango. Estos personajes no existieron en la realidad pero todos los personajes del entorno, los músicos de la orquesta de Juan, el director de teatro para el que actúa Rosa existieron, en ese sentido es una novela histórica.
¿Con tantos personajes y lazos entre ellos, cuánto le ha llevado su último proyecto?
Este en concreto, me ha llevado un tiempo de investigación enorme. He investigado la historia del tango y de Buenos Aires hace muchísimos añose, mientras he escrito otros libros, pero concretamente en éste he tardado 6 años.(...) Es un libro importante también como desafío literario. Cuando comienzo a escribir, parto de la literatura fantástica, de los maestros de mi país, Borges, Cortazar. En esta novela si bien es histórica, hay elementos fantásticos. Me he permitido la libertad de que estas dos tendencias fuertes en mi narrativa se conjuguen. El tango se convierte en un personaje que no está dentro de los hechos narrados pero está ahí hablando.
¿El París que describe lo ha visto o vivido?
He estado y me he documentado mucho sobre el París que describo. La ‘milonga’ primera donde se encuentran los personajes la conozco. Pero en la novela hablo sobretodo de otro tiempo de París, los primeros años del siglo XX. Me hace gracia y me burlo de aquellos años en los que había adoración por lo francés en Argentina, mezclando palabras en francés con el español.
¿Vuelve el amor por el tango?
Últimamente hay una obsesión de la gente en diferentes países por el tango. Algo que no está ligado para nada a Argentina. (...) hay una búsqueda que tiene que ver con la sensualidad, con la armonía, la historia de un hombre y una mujer que hacen pasos diferentes pero que buscan el equilibrio mutuo.
¿Desde cuando reside en Madrid?
Desde hace trece años.
¿Añora Buenos Aires?
En este momento estoy tratando de pasar más tiempo allí. Antes iba para pasar las fiestas. Ahora trato de organizarme para pasar unos meses.
Tiene que ser difícil encontrarse en un lugar que no es el que le ha visto nacer o crecer.
Es difícil, pero con el paso de los años se supera. Mis últimas novelas tienen que ver con la historia de Argentina. Ahora pienso que no sé si hubiera sido capaz de escribirlas si viviera en Argentina. No porque alguien me lo prohibiera, sino por la perspectiva de estar fuera. Ahora trato de pasar más tiempo en Argentina y escribiré en una novela que se situa en la Guerra Civil española.
Continúa con su labor en los talleres de narrativa.
Los he hecho siempre. Es una labor que me gusta muchísimo.
¿Qué es lo que más le aporta?
No me saca de la literatura. Hago talleres con pocas personas, no más de cinco, lo que termina formando un vínculo interesante. Llegas a conocerte muchísimo.
¿Y en el taller se convierte en profesora y alumna?
Por supuesto. Es una experiencia linda. Me gusta organizar juegos, creo que lo lúdico te permite aprender mucho. Quita solemnidad. En ese juego se desbloquean muchos límites y la gente termina convencida, más allá de que aprenda técnicas narrativas. Me gusta acompañar a una persona en el proceso de enseñanza.
Es defensora férrea de los derechos humanos. ¿Es capaz la literatura de cambiar aspectos cotidianos de la vida o sólo queda como testimonio y para el lector?
Estoy convencida de ello. (...) la literatura tiene un camino transversal a la historia. Puede acercarla, a veces, de una manera más fuerte que el testimonio escrito.(...) que un joven lea una novela y esa lectura pueda despertar algo en él que lo lleve a buscar su identidad es algo que me conmueve y de ningún modo era algo que me hubiese propuesto. Quería transmitir esa historia porque me parecía-y sigue pareciéndome- terrible que alguien no sepa quién es.
REPORTAJE EN GALICIA- CíRCULO DE PRENSA DE SANTIAGO DE COMPOSTELA. 23/6/06.
¿Por qué has elegido que la cantante de tango fuera gallega? ¿Fue así?
Pudo ser. Una famosa cantante de tangos, de las primeras, Rosita Quiroga, era de origen gallego. Ella, como mi personaje, fue una de las figuras de los primeros tiempos de la radio, que luchó por los derechos de los músicos a quienes en esa época no se les pagaba. También hubo una gallega que fue una sindicalista que echaron del país por “agitadora”. Y por fin Rosa es gallega también por capricho de autora, ¿por qué no?. Los orígenes de mi familia están en Galicia, y yo, aunque tengo varias generaciones en la Argentina, me siento gallega, o por decirlo de otro modo, soy gallega también por elección. Esa ría en la que Rosa junto a su compañero Juan decide tener un hijo, esa morriña por Galicia, yo quería que fueran parte de ese abrazo: el tango, que nos liga unos a otros . Rosa es la que conmueve, el tango habla en ella. Como tantos otros gallegos que han tenido una gran importancia en la sociedad argentina, famosos y también no famosos pero entrañables.
Como Luis Fernández, ese personaje tan tierno...
Ah, pero él sí existió. Quizás no con la historia que yo le invento, pero sí que hubo un gay que se hacía llamar “la princesa de Borbón”, que era gallego. Lo leí en el libro“Protagonistas”, de Lois Pérez Leira, que trata sobre gallegos que emigraron a la argentian, Y este personaje, que me gustó tanto trabajarlo, me sirve para salir de esa mentira de que “el tango es macho”. El tango es de quienes pueden vivirlo con pasión, como Luis Fernández. Es un ejemplo de como trabajo el material histórico. El telón de fondo de una de las historias de amor es la inauguración del tranvía eléctrico que fue exactamente ese día y en ese lugar. Como el comienzo del metro, el asesinato del jefe de Policía, las luchas obreras, el escándalo que produjo Isadora Duncam cuando bailó desnuda con la bandera argentina, la pelea de box de Firpo-Dempsey que inaugura la radiofonía, el primer golpe militar... Personas y hechos reales se entrelazan con hechos y personajes ficticios.
Página 12
Por Angel Berlanga. 5/3/06
“Hay un punto en el que no sos de ningún lugar”, dice Elsa Osorio en el flamante departamento de Colegiales en el que acaba de instalarse tras unos catorce años de residencia en España, mientras revisa el primer ejemplar editado de Cielo de Tango, la novela que acaba, publicarse aquí y correrá la misma suerte, en dos semanas, allá. El fenómeno de las palabras que se pegan sin que uno se dé cuenta –explica– la obligó a revisar atentamente las últimas versiones de ambos países, la aparición de términos como “apetece” o “enfadado”: “Me he sentido ridícula en Buenos Aires cuando le digo a un taxista ‘no me corre prisa’”, ejemplifica. En esta ciudad transcurre la historia que narra, un recorrido propuesto entre fines del siglo XIX, cuando los orígenes prostibularios del tango, y el estallido de 2001, con las milongas porteñas planteadas como remanso ante lo opresivo de esos días.(...)
“Una mezcla de edades y clases –dice la autora de A veinte años, Luz–. Me parece que la danza muestra mucho de la sociedad”.
A partir de una gran cantidad de personajes, desprendidos de un núcleo inicial formado por dos hermanos de una rica familia ganadera y la hija del ama de leche a, Osorio va desgranando un abanico de conductas y posturas frente al tango y su evolución, al tiempo que semblantea el devenir de la ciudad, y así es que llegará la inauguración del Teatro Colón y del primer tranvía eléctrico, por citar apenas un par de ejemplos.)...)Esa vertiente de la narración se detiene en el golpe de Uriburu; de este lado del tiempo una joven socióloga francesa y un documentalista argentino se cruzarán azarosamente en una milonga parisina y descubrirán que sus bisabuelos eran parte de aquel núcleo inicial. (...)... “el Tango” aparece como narrador, hablándoles a quienes lo quisieron de alma, unos personajes que, además, como si observaran desde el cielo, hacen comentarios sobre ellos mismos en el pasado y sus descendientes en el presente.
¿Investigó sobre la historia del tango y de la ciudad para contextualizar la novela?
Muchísimo. Ya en el ’83 tenía un proyecto de contar una historia del tango, pero para guión; había leído bastante y armado unos personajes que se me volvían a aparecer en estos años. Yo creía que tenía hecha la investigación, pero descubrí que no: me llevó cinco años más. Leí periódicos de la época y fui reconstruyendo las calles, la ciudad, los lugares. En la novela hay datos absolutamente reales. La idea fue contar con un telón de fondo, planteado a partir de las sagas de las dos familias criollas (una de gran apellido y otra de la hija del ama de leche) al que se van sumando como clases el aporte de la inmigración, fundamental para el tango y para la Argentina. En Francia también investigué mucho y aparecieron cosas muy divertidas, como Güiraldes bailándolo allá. Cuando en París tomó los salones distinguidos (y enseguida pasó a otros ámbitos), las clases altas acá de inmediato lo aceptaron y mandaban a las chicas a la academia. Pero hasta entonces era algo inconfesable, acá lo identificaban con lo prostibulario.
El amor aparece como el elemento que moviliza las historias, tanto en la primera época como en el presente.
Las historias de tango son siempre historias de amor, en general frustradas. Por eso inventé esa especie de otro tiempo, una idea de tango como un lugar, como un cielo, en el que gozarán eternamente, lo que no les puedo permitir en sus vidas. Mi idea no era contar historias de amor, pero son las que traman a unos y otros (...) Lo que me interesó fue contar una historia de Buenos Aires a registro muy amplio.
¿Cómo se le ocurrió hacer hablar al tango?
Al tango lo hicieron estos personajes y otros como ellos, así que me gustó la idea de que el tango pudiera ayudarlos a evocar. La verdad es que eso me trajo algunos problemas en España, porque decían “si es una novela histórica, ¿estos otros qué son, están vivos, muertos? ¿Qué es tango?”. Para los latinoamericanos no es extraño que estén muertos y hablen: tenemos una familiaridad con eso. ...
VISAO PORTUGAL. J.L. Dançar no arame. Febrero de 2007
É com emoção que fala dos velhos tangueros do bairro de La Boca. Jovem rebelde durante a ditadura militar que atingiu a Argentina nas décadas de 70 e 80, a escritora Elsa Osorio parecia, à partida, pouco predisposta para se deixar seduzir por essa dança que os generais ergueram à condição de símbolo nacionalista. No entanto, uma reportagem mais ou menos ocasional acabou por conduzi-la a alguns tugúrios de Buenos Aires, onde reina a lei do bandoneón. Foi amor à primeira vista, de que nasceu Tango, o seu segundo livro publicado em Portugal, em que, com paixão e coragem, revisita a História da Argentina durante boa parte do século XX.
JL: Tango é uma saga familiar, que decorre ao longo de várias gerações. O tema da memória e do seu resgate volta a assumir a mesma importância que na sua outra obra publicada em Portugal, Há Vinte Anos, Luz?
Elsa Osorio: Tango começa com o encontro de duas personagens de origem argentina que, emigradas em Paris, descobrem a existência de um laço entre as respectivas famílias. Ela, Ana, está zangada com o país de origem e nega essas raízes. O pai estivera preso durante a ditadura militar e, na sequência disso, ela partira ainda criança para França. É uma novela em que misturo personagens de ficção com pessoas reais, que existiram num vasto leque social. Faço um flash back que remonta até aos anos 30, quando se produziu o primeiro golpe militar na Argentina, na sequência de uma gravíssima crise económica. Curiosamente, este foi também o período em que, de algum modo, Buenos Aires se refundou porque conheceu um enorme fluxo migratório oriundo sobretudo da Europa, mas também da Ásia.
Há na sociedade argentina uma necessidade de ajuste de contas com o passado?
A nossa sociedade está a melhorar mas, na verdade, padece de amnésia, de uma forma que é persistente e crónica. Nos anos 90 vivia-se uma autêntica festa, apenas alguns anos depois de muitas pessoas terem sido assassinadas, de muitas outras terem sido obrigados a fugir de outras terem sido espoliadas. Penso também que a Literatura pode ser um caminho para despertar as consciências. Gosto de criar personagens más porque nada existe que não tenha matizes. Confesso que foi difícil «meter-me» na pele de um torturador, de alguém que rouba uma criança, mas a vida não é linear e todos sem excepção têm as suas debilidades.
Tango e identidade
Os seus livros são, de algum modo, atravessados pela identidade nacional, que, em muitos casos, parece constituir um problema. Em Tango reencontramos essa questão?
Na Argentina estamos sempre a perguntar-nos quem somos. Temos índios, temos muitas misturas, temos muitos crioulos, mas todos querem ser de origem europeia. Claro que houve emigração vinda da Europa, mas a verdade é que todos somos tudo. A minha família é de origem espanhola, mas, embora me tivesse sentido muito bem em Espanha quando lá vivi, nunca me senti verdadeiramente espanhola porque, nem por um minuto, deixei de ser argentina.
O que significa o tango para a identidade argentina?
É algo de muito forte, assumindo essa ambiguidade étnica. Na sua origem foi uma dança marginal, mas acabou por conquistar as famílias ricas que frequentavam os bordéis. Chegou à Europa nos primeiros anos do século XX e pôs-se na moda em Paris, Espanha, Itália, Portugal, suscitando, por todo o lado, um debate sobre a sua moralidade. O Kaiser da Alemanha chegou a proibir os seus soldados de o dançar. Nos anos 80 fiz uma grande investigação sobre esta expressão musical, que, de certo modo, deixara de estar na moda porque não era a música da juventude, mais voltada para o pop/rock anglo-saxónico. Posso dizer-lhe que me apaixonei completamente. Estudei os percursos dos primeiros músicos, alguns dos quais introduzi neste livro, como uma cantora de tango de origem galega que tomo a liberdade de tornar amante de Juan Montes. Gosto de trabalhar as personagens, misturando aspectos muito diversos.
Com essa investigação, o tango passou a ser também uma coisa sua?
Muito. Aliás, não gosto quando dizem que o tango é macho porque precisa de dois dançarinos, invariavelmente um homem e uma mulher. Até pode ser o homem que conduz mas tem de haver um entendimento entre ambos. Na Argentina, as comunidades emigrantes começaram a dançar o tango, o que era uma forma de se comunicarem com os outros grupos.
Fez muita investigação?
Pretendi fazer um retrato muito abrangente dessa época. Li sobre tudo e mais alguma coisa porque acredito que as personagens têm que estar naturalmente ambientadas no seu ambiente, sobretudo se quero falar de um período tão contraditório como este.
Escreve para passar uma mensagem política e moral?
Quando comecei a escrever este livro não o pensei como transmissor de uma mensagem. Mas ela acabou por surgir. Escrever é indubitavelmente um acto político, mas não partidário, sobretudo quando os livros são publicados em várias línguas.
É importante tomar posição? Já o fez noutros livros e até em intervenções públicas.
Procurei que essa novela(Luz) não fosse tomada pelo ódio, mas pela esperança. Não contei um caso real mas reflecti sobre muitas crianças roubadas aos pais que tinham sido feitos prisioneiros políticos. Muitas delas não só não obtiveram qualquer informação sobre os pais como algumas perderam as suas próprias identidades. Foi muito impressionante, para mim, falar com uma dessas jovens. De resto, pensei nos meus próprios filhos no sentido em que me pergunto se, naquele quadro político e social, não seríamos um pouco displicentes ao assumir tão cedo responsabilidades familiares.
Esteve na Argentina durante a ditadura?
Saí e voltei. Foi uma época dura, em que nem sequer podia trabalhar. Penso que é importante falar abertamente destas experiências. Há muita negação, há muito branqueamento e há que combater. Houve muitos anos de silêncio e de ressentimento já que se a boca não se abria, nem por isso a cabeça deixava de reelaborar e persistir vezes sem fim naquele sofrimento. O medo estava-nos tão próximo que era como se ele estivesse dentro do próprio corpo. Não creio que estivesse paralisada por ele, mas sentia-o.
Como reage a opinião pública argentina a essa exposição?
Ainda não é fácil. Quando apresentei esta novela na Argentina, senti que me estava a justificar constantemente, até na televisão. E interroguei-me: porque tenho de me justificar? No domínio dos direitos humanos, estou com alguma esperança porque, há alguns meses, ocorreu o primeiro julgamento por genocídio. Mas a Polícia de Buenos Aires tem ainda que assegurar a protecção das testemunhas e das vítimas que querem falar porque tragicamente já desapareceu, em circunstâncias muito suspeitas, uma pessoa que se dispôs a isso. É difícil mas penso que os antigos ditadores e seus cúmplices não vão conseguir o que querem. Já bastou que Pinochet tenha morrido sem ser julgado pelos seus crimes
XORNAL A CORUÑA
Santiago de Compostela
El escritor gallego Suso de Toro fue quien presentó a la escritora argentina residente en Madrid, Elsa Osorio, que se encuentra en Galicia presentando su último libro, "Cielo de Tango". Suso de Toro elogió la extensa obra literaria de esta escritora, traducida a múltiples idiomas y reconocida en el ámbito internacional, antes de que la autora se adentrase a hablar de esta obra suya.
Galicia, 1915. Rosa se refugia en Baiona, su aldea natal, cuando la expulsan de Argentina, por sindicalista "revoltosa". Tiene 16 años, mucho coraje, una buena voz y lleva bajo el brazo el valsecito que Juan Montes compuso para ella. Buenos Aires, 1923. El empeño y la pasión que Juan ha puesto en la música lo han convertido en un exitoso compositor y director. Tiene 25 años, un proyecto ambicioso y una flamante orquesta. No conoce a esa cantante ignota-nadie la conoce- que ha rechazado su tango para el teatro, pero la odia. Esa noche la escucha cantando un tango, y... ¡su valsecito! ¡Pero si es Rosa!
(...)Con fluidez, como si cambiara de compañero de baile, nos lleva de una generación a otra, de La Boca a un salón en París, de una aldea de Galicia a un teatro porteño, del organillero al estanciero, con el fondo de los conflictos y el empuje de crecimiento que caracterizaron la época: el poder de los terratenientes, los frigoríficos, las luchas obreras, la violencia en la represión policial, las olas inmigratorias, la evolución del tango, la aparición de la radio. En esta rica trama que la autora de "A veinte años, Luz", el tango mismo es un personaje que cuenta su evolución, define su esencia y habla con los protagonistas de la novela: "Ese abrazo soy yo, Tango, así de simple como lo sentías vos, Hernán, en aquellos tiempos. Pasaron años debatiendo sobre mis orígenes y mis causas, mi nombre y mi mestizaje, disertando sobre aspectos irrelevantes cuando lo único importante, lo que me funda, es ese abrazo".
FARO DE VIGO . Galicia. 22/06/06
“El tango me permite contar toda la evolución de mi país”
Por Amaia Mauleón/ Vigo, Galicia
-“Cielo de tango” habla de la historia de Argentina a través de ese baile. ¿Por qué eligió ese método?
-Siempre me interesó hablar de la historia de mi país a través de la danza que le caracteriza. Me permite contar la situación de Buenos Aires con el aluvión migratorio de finales del siglo XIX: la gente hablaba distintos idiomas y no se entendía. En ese momento, el tango, que se baila para dentro, permite una comunicación más inmediata. El tango es también un símbolo de las distintas clases sociales. Primero estaba instalado en los ambientes marginales. Después Francia lo lleva a las grandes ciudades; de ahí pasa a toda Europa y las clases altas lo reciben con entusiasmo.
-El lector español, ¿cree que tiene una idea correcta de la historia de Argentina?
-En la crisis de 2001, mucha gente en España se preguntaba por qué un país tan rico como Argentina podía haber llegado a esa situación. El libro trata de responder mediante la historias de los antepasados de los protagonistas, que vivieron la interrupción de la democracia y los desastrosos gobiernos de los años 90.
-La protagonista, Rosa, es una cantante de tango de origen gallego. ¿Un guiño a su propio origen?
-Bueno, es un personaje ficticio, pero hubo una famosa cantante de tangos, Rosita Quiroga, que era de origen gallego. También hubo una gallega que fue sindicalista y la echaron del país. Pero sí, los orígenes de mi familia están en Ribadeo y me encanta cuando vengo a presentar una novela y conozco a otros Osorio. Siento una familiaridad, una especie de pertenencia a esta tierra difícil de explicar.
-Vive entre Madrid y Buenos Aires. ¿Cómo encuentra en estos momentos el ambiente artístico de su país?
-Es lamentable la pobreza en que está sumido el país, pero es curioso cómo ha resurgido el deseo de hacer cosas nuevas. Hay mucha oferta cultural de gran calidad, gratuita, en las calles. Es un buen síntoma que, ante la crisis, la gente se abrace como en el tango.
EN GALEGO / PORTUGUÉS
CORREO GALEGO. 25/6/06
A prol da unidade da Argentina
‘Cielo de tango’, a última novela de Elsa Osorio, achéganos unha historia de paixón sobre unha saga de dúas familias que, aínda que pertencen ós extremos da escala social de Bos Aires, veranse unidas a través desta danza sensual, xa que dous corpos que se unen fan que dúas persoas se entendan
TEXTOS: MIGUEL SEOANE
A escritora arxentina Elsa Osorio reivindica a unidade e a identidade de Arxentina na súa nova novela Cielo de tango, unha historia de paixón sobre unha saga de dúas familias pertencentes ós extremos da escala social en Bos Aires, que se verán unidas por esta danza perigosa e sensual. Na obra represéntanos o tango como unha metáfora da aperta, xa que dous corpos que se entrelazan fan que dúas persoas se entendan antes, como os protagonistas desta historia que, separados pola tradición social do seu país, rompen as barreiras e encóntranse noutra vida, no ceo do tango ó bailaren entre elas.
A milonga, o lugar onde se baila o tango, é outro símbolo da obra, xa que reúne todo tipo de xente, desde un avogado a unha prostituta; ademais, estendeu por moitos lugares do mundo, pondo o tango de moda e propiciando o encontro para bailar de moita xente.
A historia de Cielo de tango parte no ano 2000, nunha milonga do centro de París onde se cruzan as vidas de Ana e Luis, descendentes de dúas familias destinadas a entrelazaren os seus pasos hai máis dun século, cando as diferenzas sociais truncaban a paixón que os amantes reservaban para o baile.
A autora pretende contar unha sociedade a partir da danza que a caracteriza; a historia acompáñaa desde 1983, cando realizou un profundo estudo sobre o tango e quedou enganchada a este baile, que fai de narrador na novela e lles fala ós seus personaxes, enfróntaos e úneos, apláudelles e fainos rifar.
(...) A distancia temporal entre as xeracións fixo que a autora se permitise algunhas liberdades, aínda que as bases da novela son históricas e os feitos de fondo, como o baile de Isadora Duncan, núa coa bandeira arxentina, ou a inauguración do tranvía eléctrico en Bos Aires, ocorreron exactamente como se narran na novela.
En Cielo de tango hai moitas voces narrativas, o que permite encarar unha visión máis complexa, con matices, dunha sociedade arxentina tan variada, contraditoria e rica, na que convida ó lector a participar coa súa propia escala de valores. Esta multiplicidade de narradores a modo de coro grego, sumada a que un deles é o propio concepto de tango, constitúen o elemento fantástico da novela, un estilo habitual na obra de Osorio, que, por outra parte, busca o máis absoluto realismo na recuperación da memoria colectiva, outra das súas constantes.
.
TELEVISIÓN DE PORTUGAL Agência LUSA
2007-02-21
Elsa Osorio traça percurso de personagens ao ritmo do "Tango" |
|
A história de Buenos Aires, de um par de personagens e das respectivas famílias é contada ao ritmo do "Tango", dança que dá nome ao novo romance da argentina Elsa Osorio, agora lançado em Portugal. |
|
Acompanhado, na edição portuguesa, da Asa, de um disco com várias faixas da música tradicional argentina, alguns tangos existentes e outros que a escritora compôs, o livro retrata a época gloriosa de Buenos Aires, do final do século XIX até 1930, período em que a cidade se refundou, devido a uma imigração maciça que mais do que duplicou a população.
"Contar a história de uma sociedade através da dança que a caracteriza, como se fosse um símbolo, era uma ideia que eu tinha há muitos anos", disse Elsa Osorio, em entrevista à agência Lusa.
Na década de 80, a autora , fez uma investigação profunda sobre a história do tango, por considerar que "essa era também uma forma de aproximação às pessoas", e retomou-a quando escreveu este romance, que demorou seis anos a concluir.
"O livro tem dois personagens do presente, que se conhecem em 2000, em Paris, e têm o projecto de fazer um filme sobre Buenos Aires, mas essa é a desculpa para contar a história dos seus bisavós e, aí, o romance vai crescendo e adquirindo um ritmo cada vez mais rápido, como os movimentos do tango", explicou.
"Mas - advertiu -, não é um romance sobre o tango, só que a história do tango está presente: todos os lugares onde se dança e se toca que estão no livro são reais, e também os músicos, excepto as personagens principais, e todos os acontecimentos, como quando Isadora Duncan dançou em Buenos Aires vestida só com a bandeira argentina, o que foi um escândalo".
Também quando escreve sobre acontecimentos sociais, a autora põe "exactamente", por exemplo, os nomes de todas as famílias que são, ainda hoje, as proprietárias da terra, misturados com os de "anarquistas, socialistas, com a história das primeiras lutas operárias" - "isso está em fundo das histórias que vou contando", apontou.
"Eu queria falar desse passado, não porque ache que todo o tempo passado foi melhor, mas porque na memória estão os condimentos que podem explicar-nos quem somos e onde podemos ir no futuro", sublinhou a romancista.
Na sua opinião, "Tango" é, de alguma forma, um romance histórico, "no sentido em que se escreve contra o esquecimento" e em que "a literatura pode produzir mudanças importantes nos leitores".
Ainda sobre o papel da literatura, Elsa Osorio apontou como a primeira coisa que lhe interessa "o prazer", que "muitas vezes, só se descobre muito depois da escrita do romance, pelas perguntas, pelas coisas que dizem os leitores".
"Acho também que a função da literatura que eu faço agora é uma função vizinha da história, que pega com a história. A ficção é paradoxal, porque o seu objecto é mentira, mas com uma cadeia de mentiras pode-se realmente tocar a verdade", defendeu.
Vencedora de numerosos prémios literários e com obra publicada em mais de 20 países, o seu primeiro livro traduzido em português, "Há Vinte Anos, Luz", será em breve adaptado ao cinema e, segundo revelou à Lusa, existem já propostas para transpor "Tango" para o grande ecrã.
Quanto a este romance, a autora já sabe que os leitores se identificaram com a história, porque, além da Argentina, já foi também editado no Brasil, Holanda, França, Espanha, Itália, Alemanha, Canadá, e já obteve reacções e comentários, através dos e-mails que recebe.
"Quando se escreve um ensaio, há só um ponto de vista, que é o do autor, mas na ficção, todas as personagens têm a possibilidade de falar, mesmo aquelas de que eu não gosto para nada, mas que estão lá porque fazem parte da história", afirmou.
"E o leitor estabelece um relacionamento com essas personagens e, de alguma forma, sente-se parte da história, podendo até julgá-las com o seu mundo de valores e reconhecer-se".
Sobre o papel da música na sua obra, a escritora disse ser "muito importante", acrescentando: "senão, não teria passado anos e anos a investigar e a ouvir tangos" para escolher os que entram no disco e "inventar" outros.
As suas referências na literatura, os escritores que leva sempre consigo, são Julio Cortázar, que gostava de jazz e do ambiente do tango, Jorge Luis Borges - que costumava visitar aos domingos de manhã - e Silvina Ocampo, romancista e poetisa, mulher de Adolfo Bioy Casares, autora da célebre frase: "O tango é alegrarmo-nos de estar tristes". |
|